POR ARIEL VILCHIS

En política como en la vida, las acciones tienen consecuencias y tarde que temprano habrá que enfrentarlas. Por eso el político debe cuidar muy bien sus acciones y sus expresiones para que no termine tropezándose con sus errores ni pisándose la lengua con sus dichos.   

El caso del aprendiz de político maromero, el alcalde reeleccionista FELIPE PRADO BAUTISTA, es el mejor ejemplo de lo antes dicho. Y es que hoy que busca el voto ciudadano para un segundo periodo al frente del ayuntamiento de Mulegé la realidad se le estrella en la cara.

Vayamos por partes, Felipe Prado -candidato de Nueva Alianza por la reelección a la alcaldía mulegina- es considerado el peor presidente municipal en la historia de Mulegé. Sus desaseos en la administración pública son evidentes y tiene una larga lista de tropelías: aumentó el cobro en el servicio del agua potable (y eso que en la llave de las casas no había el vital líquido incluso por semanas), los servicios públicos no fueron su prioridad dejando un deficiente servicio de recolección de basura y alumbrado, eso la gente no lo olvida.

 Prado Bautista durante su desgobierno no fue trasparente ni rindió cuentas a nadie. Siendo su mayor tropelía el gastar el dinero del erario en obras públicas poco claras o sin licitación como las realizadas en Guerrero Negro y la Pacífico Norte -por cierto, con muy mala calidad- con la complicidad del ingeniero Miguel Ángel “borrego” González, director de obras públicas

Para colmo Felipe Prado no pudo ni quiso cuidar de los suyos, sus empleados municipales e incluso de sus funcionarios, dejándolos en la total indefensión sin sueldo ni prestaciones quincena tras quincena. Lo cual resultó en que en palacio de madera un día sí y otro también se manifestaran los trabajadores por el pago de su sueldo sin que el alcalde, que se dice sensible y cercano a la gente, tuviera un gesto de empatía con los trabajadores municipales y sus familias.

De tal suerte que Felipe Prado Bautista ha sido nefasto para gobernar. El aprendiz de maromero político no dio una al frente del ayuntamiento de Mulegé y así busca reelegirse por otros tres años para desgobernar un municipio. Es tan grande su fracaso que, teniendo que tragarse sus propias palabras de que el gobierno del estado no lo apoya, recibió del gobierno estatal diez millones de pesos para hacerle frente a la crisis en la que tiene sumido al ayuntamiento.

Muy atentos tendrán que estar los habitantes de Mulegé de que el dinero que el gobierno del estado le ha prestado a Felipe Prado se utilice realmente en lograr una estabilidad en materia laboral y de servicios públicos. Porque efectivamente Prado Bautista salió muy malito para administrar los bienes púbicos llevando a Mulegé a la crisis financiera y parálisis de los servicios públicos mientras su Rancho y Negocios se consolidan y crecen. ¡Qué bonito!

En política las acciones tienen consecuencia y más si se busca la reelección como es el caso de Felipe Prado, el nefasto alcalde de Mulegé cuyo pueblo reprueba y le cobrará factura el próximo 6 de junio. Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…

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