Por Alejandro Barañano

El pusilánime y aborrecido de Ramiro Ruiz Flores, no conforme con sacar del marco legal al Congreso de Estado, y de exhibir una y otra vez al bloque morenista como un simple grupo de “chamacos perdidos”, fue a cobrarle factura al menguado instituto político Movimiento Ciudadano para “convencer” que hicieran candidata a la Presidencia Municipal de La Paz a su consorte, Lavinia Núñez Amao, y de paso adjudicarse él –con total descaro– el abanderamiento a la diputación federal por el distrito I.

Así, usando como siempre su atropellada forma de operar –verbi gracia como las chivas que corren sin ton ni son por el monte– dejó una Legislatura totalmente vacía, donde no existe ley que regule su torpe accionar a la fecha.

Y es que el modo de manejarse de Ramiro Ruiz Flores, que por cierto siempre termina sin perro que le ladre, es sorprendiendo a incautos y engañando a los sudcalifornianos, esto tras su farsa de “hombre iluminado” en materia política. ¡Habrase visto!

Cual vil chapulín brinca partidos, el ahora candidato del Movimiento Ciudadano solo mangonea a sus anchas a quien se deja, por lo que no se le reconoce habilidad ni destreza, sino simplemente que es un maestro de la intriga palaciega con la que marea a los bultos que lo acompañan, incluyendo ese que cobró en efectivo el cheque de los famosos 337 mil pesos y que ahora lo empujó para ser candidato a diputado local, o sea José Luis Ayala Yamuni.

Así, el famoso constructor de desastres, no solo en el Congreso del Estado sino en todo terreno que se mete, se dice merecedor de la candidatura a diputado federal por Movimiento Ciudadano como pago por el “trabajo sucio” que realizó a favor de sus homólogos diputados morenistas, cuando en realidad Ramiro Ruiz Flores es un tipo sin partido político que solo opera mediáticamente a través de un pool de lacayos a su servicio, aprovechándose de la novatez y del nulo oficio político que poseen sus tan “distinguidos” estrategas políticos con quienes juega haciendo anotaciones en el score siempre a su favor.

En síntesis, lo que busca Ramiro Ruiz Floresy por eso involucró a su esposa Lavinia Núñez Amadoes seguir con sus lances burdos simplemente para cobrar su jugosa dieta y sus magnánimos bonos que se ha embuchacado por meterle presión al Gobierno del Estado, pretextando para ello un incesante golpeteo sin razón ni sustento.

A final de cuentas Ramiro Ruiz Flores y su grupo de “doce apóstoles” fueron los que diseñaron una agenda legislativa en función de sus muy personales y partidistas intereses, o sea, nada que ver por el bienestar de los sudcalifornianos. ¿O me equivoco?

Por eso hoy en día esos “diputados golpistas” son calificados como inútiles, ineptos y buenos para nada. En pocas palabras, se convirtieron a pulso limpio en la peor Legislatura que haya tenido Baja California Sur. Una Legislatura que solo ha fomentado odios, divisiones y crispaciones entre los sudcalifornianos, y que sin duda el artífice de todo ello, siempre fue Ramiro Ruiz Flores.

Repito, la apuesta del ahora aspirante a un escaño en la Cámara Baja del Congreso de la Unión siempre ha sido la división y el encono, y a río revuelto, pues ganancia de pescadores, resultando como suerte maldita la forma como pudo “amarrar” su tan anhelada candidatura, aunque cada vez se percibe más y más complicado su posible triunfo electoral; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .