POR ARIEL VILCHIS

El paro de labores del gremio magisterial continúa. Los maestros argumentan que no se han cumplido sus demandas. Mientras tanto, más de 140 mil estudiantes de nivel básico en Baja California Sur seguirán sin ir a la escuela, sin recibir clases.

La lucha por lograr mejoras laborales podrá ser legitima, pero a estas alturas pareciera que al magisterio lo que le importa es imponer su voluntad en lugar de encontrar vías para lograr acuerdos que lleven a los maestros a retomar las clases, volver al pizarrón, regresar a las aulas.

No bastó con la apertura al diálogo y a la búsqueda de acuerdos que les ofrecieran tanto el ejecutivo federal como estatal. No bastó con la promesa de una mesa de diálogo donde estuvieran presentes funcionarios federales encabezados por la Secretaria de Educación Leticia Ramírez, el Secretario de Gobernación Adán Augusto López Hernández, el gobernador del Estado Prof. Víctor Castro Cosío  y funcionarios estatales con los líderes del SNTE. No fue suficiente.

Tampoco lo fue que se les escuchara y atendiera como hace mucho tiempo no se hacía por parte de las autoridades. Lejos ha quedado aquel 2015, cuando sólo consiguieron 500 pesos de incremento al sueldo.

Hoy por hoy la apertura, el diálogo y el acuerdo han estado sobre la mesa; la propuesta del gobierno fue por demás justa, hay que decirlo con todas sus letras:

La homologación salarial en el mes de enero para los maestros compensados que tengan más de cinco años de labores y en marzo para todos los demás, lo que representaría una bolsa de más de 300 millones de pesos, para que cada profesor categorizado gane el doble, es decir, pasaría de 6 mil a 12 mil pesos al mes y de 8 mil a 14 mil pesos mensuales. Ello sin duda es Justicia Laboral y aun así continuarán el paro de labores. ¿Tendrán ganas de desquitar el sueldo?

Pero los compromisos no pararon ahí. También como parte de los acuerdos de la mesa de diálogo con los maestros las autoridades se comprometieron a revisar lo del pago del Quinquenio, mejorar el sistema de salud que se brinda a través del ISSSTE, además de continuar con las mesas de trabajo para darle seguimiento a sus demandas. ¿Qué más quieren?

De tal forma que la homologación salarial es el primer paso para que el magisterio logre la basificación, esto debería tener contentos a los agremiados del SNTE y al movimiento sindical cabeño. Ya avanzaron en sus demandas logrando resolver problemáticas con las que han lidiado por 20 años y aun así no habrá clases.

Las autoridades escucharon las demandas del magisterio, dejaron en la mesa soluciones a corto y mediano plazo, ahora la pelota está en la cancha de los maestros. Ya no hay pretextos para no regresar a las aulas, no hay demandas que no hayan sido escuchadas que los mantengan en paro. Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…