POR ARIEL VILCHIS

Los tiempos en política han cambiado. Hoy por hoy, no se puede actuar con total impunidad. Hay  consecuencias.

La acción de la justicia al vincular a proceso a la ex directora del Instituto de Vivienda del Estado no es una cuestión de revanchismo, venganza política o una persecución por consigna. Es, a todas luces, un acto de justicia ya que se aportaron las pruebas que permitieron vincular a proceso a la ex funcionaria, relacionada en una Carpeta de Investigación, por un hecho que la ley señala como delito de uso ilícito de atribuciones y facultades en detrimento de un organismo público.

Los abusos de poder en el Instituto de Vivienda en la administración pasada son evidentes y no pueden quedar impunes. El hecho de que la ex directora se  autoliquidara con la cantidad de 1 millón 781 mil 212 pesos es solo una de las muchas tropelías que presuntamente  hizo y que están documentadas en la Contraloría del Estado.

Contratación de familiares, liquidaciones desproporcionadas, presuntas compras de materiales a empresas de familiares son algunas de las muchas cosas que la ex directora del INVI realizó cuando estuvo al frente de tan importante Instituto, cuyo objetivo es de dotar de vivienda a las familias que más lo necesitan y, en cambio, solo entregaba cuartos de madera sin baño con techos de lámina.

Los tiempos de impunidad en Baja California Sur han quedado atrás, son cosa del pasado. En tiempos de un gobierno transformador no hay cabida para solapar los actos de corrupción del pasado, así lo demuestra la investigación y vinculación a proceso de una ex funcionaria estatal que presuntamente lucró con las arcas públicas.

“No habrá impunidad en mi gobierno”, declaró el primer mandatario en reiteradas ocasiones siendo candidato y lo está cumpliendo. Fueron años de saqueo a los presupuestos públicos y de abuso de poder, fueron años de impunidad que ahora han terminado.


Ya veremos qué sucede, es mi opinión. Al tiempo…