POR ARIEL VILCHIS

A pesar del esfuerzo realizado por el plan nacional de vacunación contra el coronavirus, cuyo avance ya es significativo en la población mayor de cuarenta años, parece que la estrategia se ha topado con pared con una resistencia en la población menor de treinta años.

La situación se complica ya que en nuestro estado se han identificado las variantes de coronavirus denominadas Alfa (Inglaterra), Gamma (Brasil) y Delta (India) de las que hay registro de personas contagiadas. Siendo estas variantes más agresivas y responden menos a los tratamientos, según han reportado las autoridades de salud.

Para hacer más crítico lo anterior, el incremento de la tasa de contagios se ha mantenido en las últimas semanas hasta el punto de que el Comité Estatal de Seguridad en Salud, aprobó que, de manera preventiva, los municipios de Comondú, Loreto y Mulegé pasen al nivel 5 del Sistema de Alerta Sanitaria del 7 al 13 de julio.

De tal modo que, siempre será mejor contar con alguna dosis de la vacuna contra el coronavirus que no tenerla. Pero el problema que han enfrentado quienes están a cargo del programa de vacunación en la entidad es que la población mayor de treinta años -a quienes esta semana se les está aplicando la primera dosis- no tuvo la respuesta deseada y la vacuna fue rechazada, sobre todo por la incertidumbre generada por las marcas de la vacunas que se están aplicando.

Si tomamos en cuenta que muchos expertos estiman que entre el 70% y el 90% de la población debe vacunarse para bloquear la propagación del virus y alcanzar la inmunidad colectiva que se produce cuando hay suficientes individuos inmunes a una enfermedad, impidiendo su propagación, la situación se complica si encontramos personas que no están seguras de sí deben recibir la vacuna o se oponen a ella, como está ocurriendo con la población de treinta años.

El reto es enorme y el esfuerzo no puede detenerse para convencer a la población de que el virus solo puede frenarse con la vacuna, así de sencillo y a la vez así de complicado cuando la desinformación ha llenado las redes sociales.

O desconocimiento, como ocurrió al abrir el registro para la vacunación a la población mayor de dieciocho años y en el que no supieron cómo responder a la pregunta ¿Está en estado de postración?

Ya veremos qué sucede, es mi opinión. Al tiempo…

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