Por Alejandro Barañano

Quienes conocemos a Víctor Manuel Castro Cosío, sabemos que su esencia más pura es ser cínico, y si a eso le aunamos lo proclive que le resulta ser traidor, entonces entenderemos porque es como es y actúa como lo hace.

Lo que ha sucedido en los últimos días con muchos cuadros moreristas no es nada nuevo, y me refiero como “El Puchas” utilizando al pusilánime de Alberto Arnoldo Rentería Santana, se agarró quitando y poniendo a personas a su antojo perjudicando a quienes habían resultado electos en las disque famosas encuestas que nadie supo cómo se realizaron.

Ante ello, obvio que tuvo que aflorar el cinismo tan característico de Víctor Manuel Castro Cosío, pues puntualizó de manera pública que nada tuvo que ver con lo acontecido, pues él no es más que un simple candidato –vetusto, cansado y enfermo, por cierto-.

Un ejemplo de las muchas falacias en que “El Puchas” incurre es querer negar que en el evento del registro de Oscar Leggs Castro estuvo pidiendo ayuda para robarle la candidatura ni más ni menos que a la propia secretaria de Morena, Ariadna Pico Rojas, quien había sido seleccionada por insaculación a una diputación que le cambiaron de última hora por una regiduría y que nunca llegó a sus manos. ¡Quihubole!

Así como esto, Alberto Arnoldo Rentería Santana -por instrucciones de su cínico protector- siguió cambalachando a uno y a otro de las listas de diputaciones y regidurías para imponer a más de una compañera sentimental suya, mostrando con su sonrisa socarrona la desfachatez y mala leche de la que venimos hablando.

Pero ojo, porque esto no es nuevo, pues existen testimonios fidedignos que nos indican que desde hace más de dos décadas el mismo Víctor Manuel Castro Cosío ha firmado pactos en lo oscurito y bajo la mesa, simplemente para beneficiarse en lo personal aun pasando por encima de quien sea.

Un ejemplo de esto fue cuando la Corriente Democrática Sindical del SNTE celebró una Asamblea Estatal de Delegados que fue encabezada por “El Puchas” en la comunidad de San Juan de los Planes, y donde se supone que fijarían posturas con respecto a si debían aceptar o rechazar algunos cargos que el entonces gobernador Leonel Efraín Cota Montaño les venía ofreciendo.

La razón de ello –se supone– era para evitar las confrontaciones que el mandatario en turno sabía podían darse como consecuencia de las exigencias de transparencia y democracia al interior de la Secretaría de Educación Pública, justo cuando era titular de la dependencia Víctor Lizárraga Peraza, ya que era considerado un traidor al movimiento que regenteaba el cínico de Víctor Manuel Castro Cosío.

Quienes estuvieron en esa reunión, comentan que una vez que se debatió el tema y se sometió a votación, por decisión unánime se decidió rechazar las ofertas ofrecidas por Leonel Efraín Cota Montaño, pues  los maestros sabían que al aceptar los cargos su movimiento rebelde estaría condenado a ser cooptado por el Gobierno del Estado.

Luego entonces se nombró a una Comisión Especial de Delegados para que se trasladaran a la ciudad de La Paz a redactar el acta correspondiente, esto mientras que el resto de los participantes iniciaban un convivio organizado por los docentes de la región de San Juan de los Planes.

Mientras que la Comisión Redactora se instalaba, curiosamente Víctor Manuel Castro Cosío se disculpó por tener que ausentarse e ir a su casa porque ocupaba un baño, y un par de horas después una noticia corrió como reguero de pólvora entre toda la comunidad educativa, pues “El Puchas” había sido nombrado misteriosamente director de Secundarias de la SEP.

Para cuando la Comisión Redactora terminó de elaborar la documentación correspondiente, y aún sin saber la felonía que había consumado Víctor Manuel Castro Cosío, los maestros iniciaron su regreso a la comunidad de San Juan de los Planes y al llegar ahí fue que se enteraron de lo que había acontecido.

En ese momento fue que comprendieron dos cosas: Primero, que “El Puchas” había negociado –en lo oscurito como es su costumbre– una posición para él y otras más para su camarilla incondicional que siempre lo acompaña, utilizando con descaro a la Corriente Democrática Sindical. Y segundo, que su ambición desmedida –muy característica en Castro Cosío– lo había llevado a violentar un pacto del Órgano Máximo de la Dirigencia del Movimiento que él mismo había votado tan sólo unas cuantas horas atrás, para así “sacrificar” sus convicciones democráticas y poder cohabitar sin reparo alguno con uno de sus acérrimos enemigos de la política sindical.

También, y gracias a ese pasaje antes comentado, muchos maestras y maestros comprendieron que al tenerlos alejados, Víctor Manuel Castro Cosío evitó que algunos se inconforman y le arruinaran su toma de protesta, demostrándoles que es todo un experto habilidoso en el engaño y un ruin oportunista sin escrúpulo alguno.

Así que no es de extrañarse que ahora de nueva cuenta Víctor Manuel Castro Cosío vuelva a faltarle el respeto a medio mundo traicionando sin pudor a muchos de los elegidos del Movimiento de Regeneración Nacional en Baja California Sur, y que para lograr su mañoso objetivo haya tenido que utilizar a Alberto Arnoldo Rentería Santana, ese nefasto individuo que encabeza la lista negra de los enemigos de la democracia sindical, y que se ha distinguido por ser uno de los personajes más oscuros y repudiados de la política sudcaliforniana; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .