POR ARIEL VILCHIS 

La oposición en BCS parece más un espectro que una fuerza política real. Mientras Morena avanza con ventaja, los partidos que deberían equilibrar la balanza se hunden en sus propios vicios.

El PAN, que alguna vez fue competitivo, hoy carga con un dirigente como Rigo Mares, más conocido por su ineficacia que por su capacidad de articular un proyecto opositor. Su papel ha sido tan gris que incluso dentro de su militancia se cuestiona si realmente tiene la talla para enfrentar el proceso que está por venir. 

El PRI vive en la invisibilidad. Su dirigencia es prácticamente inexistente en el debate público, incapaz de levantar la voz o de construir una narrativa que lo saque del sótano electoral. El partido que alguna vez gobernó el estado hoy parece resignado a ser un acompañante menor en cualquier alianza que se arme. Si es que lo invitan. 

Por su parte, Movimiento Ciudadano juega a la espera. Su presencia es más simbólica que real y el esfuerzo de un Ricardo Barroso no termina por concretar la opción que la gente espera. Y si a eso le sumamos que  su estrategia se reduce a aguardar la fuga de liderazgos de Morena, la apuesta del MC es frágil. 

El panorama avisora nubarrones para la oposición que  no solo carece de proyecto, también carece de liderazgo. Mientras Morena avanza en su proceso interno y los números lo colocan como el partido con mayor fuerza e intención de voto ciudadano, PAN, PRI y MC se debaten entre la irrelevancia y la simulación. Si no logran sacudirse la mediocridad de sus dirigentes y ofrecer una propuesta seria, el 2027 será otro capítulo de derrota anunciada.

Ya veremos qué sucede, es mi opinión al tiempo…