
En el proceso interno de Morena por la Coordinación Estatal en Defensa de la Transformación, hay recorridos que son agenda y otros que son mensaje. La gira de Milena Quiroga por el norte de BCS sin duda pertenece al segundo.
Guerrero Negro, Vizcaíno, Bahía Asunción, Santa Rosalía, comunidades donde la política se mira distinto y donde las necesidades tienen poco que ver con los discursos que suelen hacerse desde escritorios en la capital.
Ahí estuvo Quiroga hablando de pesca, campo, empleo, agua y oportunidades para los jóvenes. Pero, sobre todo, haciéndose presente.
Eso tiene su importancia, porque una cosa es decir que se quiere gobernar todo Baja California Sur y otra es meterse en la carretera, recorrer cientos de kilómetros y sentarse con pescadores, productores y habitantes de comunidades que muchas veces sienten que La Paz queda demasiado lejos.
En sus últimos encuentros hay un mensaje que no puede pasar desapercibido: Quiroga Romero habla de unidad institucionalidad y de poner el proyecto por encima de los intereses personales. Lo cierto es que la definición se acerca, las encuestas la colocan arriba en las preferencias y los distintos grupos comienzan a medir fuerzas. Por eso la gira por el norte importa.
Porque sin duda Milena Quiroga Romero está construyendo algo más que una ventaja en números, consolida reconocimiento, estructura y la percepción de que puede recorrer el estado completo.
Porque gobernar Baja California Sur no es gobernar La Paz o Los Cabos. Mulegé tiene sus propios problemas, el campo tiene sus propias urgencias, los pescadores tienen sus propias demandas… Y las comunidades del norte también tienen memoria, sobre todo para quien les ofrece soluciones y bienestar.
Por ahora, Milena Quiroga está haciendo política donde se hace la política de verdad, en el territorio.
Ya veremos qué sucede, es mi opinión al tiempo…