
POR ARIEL VILCHIS
En días recientes, Milena Quiroga Romero ha convertido en acción lo que muchos políticos declaman en discursos, la cercanía con la gente.
En el marco del proceso interno de Morena para la elección del coordinador o coordinadora de Defensa de la Transformación en nuestro estado, su reciente gira por La Paz y Los Cabos demuestra una estrategia deliberada de visibilidad, escucha y construcción de redes sociales que se traduce en capital político y en estructura territorial.
De tal manera que Milena Quiroga compite en una carrera que exige tanto legitimidad interna como capacidad de movilización y, en ese sentido, presentar resultados de gestión y ampliar la base social mediante encuentros con juventudes, mujeres, comunidades rurales y sectores productivos, es la mejor forma de lograr su objetivo.

Estos encuentros funcionan como termómetros sociales, miden adhesión, detectan liderazgos locales y permiten ajustar la oferta política a demandas concretas. Ese trabajo de proximidad tiene un efecto inmediato, transforma la percepción de una aspiración en una presencia tangible en colonias y comunidades.
Milena Quiroga tiene claro que el respaldo no es automático, debe ganarse con propuestas verificables y con la promesa de continuidad en políticas locales que la gente perciba como útiles.
La reciente gira de Milena Quiroga Romero es, en esencia, una prueba de fuego para su capacidad de transformar presencia mediática en organización territorial. En un proceso interno donde la legitimidad se construye tanto en percepción como en las calles, su apuesta por la cercanía y la escucha es acertada, Milena Quiroga no para.
Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…