POR ARIEL VILCHIS

Poco pero muy poco le duró el discurso a la alcaldesa del municipio de LORETO PAOLA COTA DAVIS, ese que apenas días atrás decía que estaba abierta al diálogo; aquel donde afirmaba que ante todo defendería los derechos de los trabajadores; aquel donde alardeaba que su gobierno sería justo y empático con la base trabajadora.

Tan solo unos días después recibiría a los trabajadores burócratas que se instalaron en las puertas de palacio municipal con una pipa de agua para ahuyentarlos e impedir que se manifestaran libremente en la búsqueda de proteger sus derechos.

Y es que el conflicto que viven los trabajadores burócratas de Loreto, en particular el que mantienen con la directora del DIF municipal, ha ido escalando paulatinamente hasta convertirse en una bola de nieve que la alcaldesa ha desatendido al grado de entrar en la sinrazón, amedrentando a los trabajadores e impidiendo de manera arbitraria que ejerzan su derecho a la libre manifestación,  incluso amenazando con actas administrativas.

Paola Cota Davis parece haber perdido el rumbo. Parece haber olvidado que se debe a su pueblo, a la sociedad, que debe velar porque se favorezca el dialogo en un marco de respeto entre el Sindicato de Burócratas y el gobierno que encabeza. Sin embargo, todo parece indicar que la alcaldesa de Loreto tiene mayor obligación con sus COMPROMISOS POLÍTICOS.

La base trabajadora quiere laborar en armonía, sin abusos, sin hostigamientos y la alcaldesa les exige pruebas mostrando de esa manera su lado más autoritario e intolerante.

Definitivamente no es presionando y hostigando a la base trabajadora como se hace buen gobierno, porque sin duda los conflictos afectan a la ciudadanía, a los contribuyentes y a la población en general. Trescientos trabajadores sindicalizados le han pedido a la ALCALDESA PAOLA COTA DAVIS ser escuchados, que vele por sus derechos, y solo han encontrado oídos sordos pues los compromisos políticos de la alcaldesa pesan más que cualquier derecho de los trabajadores, al menos eso es lo que parece hasta el momento.

La destitución de la directora del DIF municipal Dora Elda Oropeza Villalejo, quien es señalada por los trabajadores por sus malos tratos y abusos, pareciera  un precio muy bajo por mantener la tranquilidad y el buen funcionamiento del ayuntamiento loretano. Escuchar a la base trabajadora, quien se ha cansado del hostigamiento de la funcionaria municipal, es lo mínimo que puede hacer la alcaldesa Paola Cota Davis. Pero tal parece que su discurso en defensa de los trabajadores y su alarde de justicia solo son palabras vacías. Los compromisos políticos pesan más, Paola Davis tiene sus prioridades

Ya veremos qué sucede el día de hoy que continúe el paro laboral de los trabajadores.