Son tiempos difíciles para la oposición en el país y lo es también para la oposición en Baja California Sur. Se encuentran tan extraviadas las dirigencias que concentran su labor en criticar sin ton ni son el actuar del gobierno, sea del nivel que sea, y tan ocupados en encontrar justificaciones para mantenerse en sus cómodos escritorios que se han olvidado de la gente, de abanderar causas.

Lo cierto es que mientras en el PRI sigan a M-ALITO y en el PAN continúen intoxicándose con SAL-DAÑA, sus dirigencias seguirán despreciadas por la militancia y alejadas de la ciudadanía.

Es más que evidente que el PRI de BCS se encuentra en la parálisis total, a la espera de lo que pase en su Comité Nacional -donde su líder campechano parece acercarse cada vez más a los tribunales que a alguna candidatura- mientras Fabricio del Castillo duerme el sueño de los justos.

En Acción Nacional, su dirigente estatal la senadora Sal-daña no le atina a nada con su discurso de oposición, criticando por criticar sin ninguna propuesta. Totalmente extraviada que prefiere simular actividades de partido en comunidades alejadas que enfocarse en la militancia y la ciudadanía en los centros urbanos que son nichos de votación.

Esta actitud de los dirigentes no extraña a nadie. El PRI poco o nada tiene para aportar en los próximos procesos electorales, tal y como lo demuestran sus altos niveles de desaprobación entre la ciudadanía, y en el PAN su dirigencia solo navega para llegar al puerto de las plurinominales, así de pequeña es su visión.

Lo lamentable, sobre todo para algunos cuadros de Acción Nacional, es que su dirigencia poco le abona para el fortalecimiento de posibles candidaturas. De ahí que el esfuerzo sea individual.

Cuadros como los diputados locales Rigo Mares y Armando Martínez, el diputado Federal Marco Puppo y la alcaldesa de Mulegé Edith Aguilar son ejemplos de trabajo constante que pueden dar la cara por su partido en los procesos por venir. Muy a pesar de su dirigencia de partido extraviada, mantienen una brújula en el quehacer político de sus respectivas responsabilidades.

Por lo pronto, habrá que esperar para ser testigos de algún cambio que le dé un nuevo rumbo a las dirigencias de partido; un giro a la oposición de cara al proceso electoral del 2024 que se antoja difícil por la estela de derrotas que cargan a cuestas.

Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…

Colaboración de Ariel Vilchis