Por Laura Mendoza

En la vida política, como en muchos otros ámbitos, la participación de la mujer se ha ido abriendo paso poco poco. Aún así, como sociedad nos ha costado ver y aceptar que las mujeres se posicionen en puestos de dirigencia de gobiernos.

Y no me refiero a las mujeres que son promovidas por un mero cumplimiento de los reglamentos electorales, para cubrir la “cuota” de representatividad que solicita el instituto, pero que sabemos muy bien que alguien, tras bambalinas, las maneja y les dice qué hacer. No, me refiero a mujeres que de verdad se han ido abriendo paso, que de verdad han luchado por obtener un espacio y defender su voz.

Entre este pequeño grupo de mujeres encuentro a Armida Castro, quien hoy rinde su 3er y último informe de gobierno como Alcaldesa de Los Cabos, el municipio más grande en cuanto a desarrollo económico y crecimiento poblacional -lo cual no lo convierte en tarea fácil- y sin embargo ha realizado la tarea de una manera excepcional (con sus deficiencias, claro está, como en todas laa administraciones) manteniendo al municipio en los primeros lugares de percepción de seguridad y desarrollo turístico.

Pero más allá de una tarea bien cumplida, Armida Castro ha demostrado crecimiento y defensa de sus ideales, abriéndose paso entre los ideales políticos más arcaicos.
Una mujer que aspiró a más, que quizo contender por la gubernatura del estado y aún cuando por un momento se le cerraron las puertas no se dio por vencida y buscó alternativas y siguió luchando. Porque ella vió en sí misma todo el potencial para conseguirlo y en cada debate, en cada mitín, en cada mensaje a la ciudadanía no se cansó de manifestar que en la política es tiempo de mujeres, que también podemos aspirar a puestos de gran valor, aún cuando los hombres solo quieran darnos las migajas “para cumplir la cuota”.


Desafortunadamente como sociedad no estamos preparados para ésto. Hombres y mujeres, aún nos cuesta imaginar a una mujer aguerrida luchando por sus metas y consiguiéndolas; sin embargo, Armida Castro no ha perdido, sólo pierde quien no lo intenta en absoluto, ha marcado camino y nos deja la puerta abierta para que más mujeres se arriesguen hasta conseguir sus objetivos.
Ya estoy ansiosa de ver y saber qué seguirá en la carrera de Armida Castro. Por el momento me quedo con lo que ya demostró.
Gracias por llegar hasta aquí, soy su amiga Laura Mendoza.