POR ARIEL VILCHIS

Como cada tres años, después de un proceso electoral, el Partido Revolucionario Institucional deberá asumir decisiones sobre el rumbo que quiere tomar, la ruta que quiere seguir para llegar al próximo proceso electoral, que en este caso será 2024 año del relevo presidencial en el país. ¿Cómo quiere llegar? fortalecido al interior, con acercamiento ciudadano, como oposición responsable ¿O vapuleado y dividido? 

Los estragos de la cruda realidad después de los comicios del 6 de junio pasado ya se están sintiendo en el tricolor a nivel nacional con el inicio de una pugna interna por el control del Comité Ejecutivo Nacional aun en manos del dirigente Alejandro Moreno, a quien acusan de ser el causante de la peor derrota del tricolor de los últimos años, lo que Alejandro Moreno ha calificado como fuego amigo.

Sin embargo, más allá de si quieran o no a una dirigencia que fue electa y cuyo periodo estatutario concluye en el 2023, está el hecho de replantear la nueva realidad del PRI cuya derrota en 8 gubernaturas es un duro golpe para el priismo nacional casi comparable a la derrota sufrida con la pérdida de la presidencia de la república.

Aquí en Baja California Sur, la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional vence su periodo estatutario en agosto próximo. Al frente se encuentra Fabrizio del Castillo y en tanto se mantenga la dirigencia nacional no habrá cambios en los meses siguientes. Realmente no hay condiciones y sería ocioso que el PRI entrara en un desgaste tan pronto. Aun con lo anterior, ya se habla de posibles figuras que aspiran llegar a la dirigencia estatal del otrora partidazo. 

Al igual que a nivel nacional, el priismo sudcaliforniano deberá decidir cuál será su rumbo. Por lo pronto, tendrán una mayor representación popular ya que ahora contaran con una fracción en el congreso del estado y colocaron regidores en los cabildos de La Paz, Loreto y Mulegé.

Así las cosas en el partido al que llaman el último dinosaurio de la política mexicana, cuya resistencia a extinguirse es evidente y que necesitará, sin lugar a dudas, de liderazgo de su clase política. Aquella que tenga la intención de trabajar para fortalecer al PRI, construyendo acuerdos, siendo opción responsable y entendiendo de una buena vez que la labor de abanderar y resolver los problemas sociales no es una cuestión meramente de campaña electoral sino un trabajo permanente.

Ya veremos qué sucede, es mi opinión al tiempo…

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