Por Alejandro Barañano

  • ¿Resulta tan difícil entender que los médicos corren un riesgo permanente de contagio? ¿No lo saben, o les da igual?. . . Al final, resulta ser otra pifia más.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador otra vez antepone el dogma, el principio innegable que es el suyo, las creencias de carácter indiscutible y obligatorias para todos, en ese su mundo en blanco y negro su palabra representa el fundamento del sistema, de la ciencia y la doctrina que deben imperar, porque son dictadas desde su entendimiento. Así las cosas.

Esto viene a colación porque el Gobierno de Baja California Sur a través de la Secretaría de Salud refrendó su solicitud para que se autorice la vacunación contra Covid-19 para todos quienes laboran en instituciones de medicina privada en la entidad, ya que por su tipo de encomienda se encuentran en mayores riesgos de exposición al virus que provoca esta enfermedad.

Ante ello, lo que se pide es que se envíe a la media península un lote específico del biológico para inmunizar de la pandemia a los profesionales de la salud que laboran en instituciones particulares, aunque cabe aclarar que esta posición no es nueva, ya que desde enero pasado la misma dependencia estatal integró un censo del personal que únicamente trabaja en la medicina privada, el cual se envió ya en dos ocasiones a la instancia federal para que autorice la vacunación de este universo de trabajadoras y trabajadores del sector contra el Covid-19, sin embargo, no se ha tenido una respuesta favorable.

Y es que tal parece que desde Palacio Nacional, donde cada día brota el arrebato mañanero de la infalibilidad; el yo no me equivoco, el yo jamás falló; ustedes sí, conservadores, ahí en el púlpito patrio donde emana el desplante de la sapiencia irrefutable, el yo sí sé todo, el yo sí sé de todo; ustedes, ustedes no, corruptos, se cierran a la razón y pasan por alto este importante tema.

De ello nacen muchas interrogantes, entre otras: ¿Cómo entender que el Gobierno de México se niegue a vacunar a todos los médicos, enfermeras y trabajadores sanitarios -incluidos paramédicos y doctores de farmacias- aunque no trabajen en primera línea contra la Covid-19?

¿Por qué les resulta tan difícil entender y asimilar a Andrés Manuel López Obrador y a Hugo López-Gatell que miles de médicos, enfermeras, laboratoristas y paramédicos atienden cada día a cientos de pacientes de todo tipo y que por tanto, corren un riesgo permanente de contagio a causa del virus SARS-CoV-2?

¿Qué está pasando -otra vez- con las decisiones que se toman para gestionar esta pandemia? ¿El unipersonal y omnipresente politburó de la Cuarta Transformación consultó al pueblo -o sea, el Presidente encuestó al propio López Obrador cuando se afeitaba ante el espejo- y preguntó a eminencias médicas y determinó construir una narrativa de que los trabajadores de la salud no vacunados tienen otros intereses, intereses oscuros, y deben esperar, sin que importen sus vidas y las de sus familias?

¿Por qué primero los profesores de la CNTE y el SNTE? ¿Quizá porque ellos son cientos de miles y ellos y sus familias darán sus votos Morena, y los médicos votan por la oposición?

Para tratar de explicar la pifia que conlleva esta decisión pondré un ejemplo de lo alarmante de esta situación: Imaginemos un consultorio. Imaginemos a un médico con su gente de apoyo atendiendo a una gran cantidad de pacientes y que uno de ellos es asintomático y contagia al doctor para que él, a su vez, contagie al menos a otro de sus pacientes.

Ahora imaginemos que un tercer paciente asintomático contagia a la enfermera que ayuda a ese doctor, y que ésta a su vez contagia a un cuarto paciente. Ahora imaginemos que esos seis contagiados asintomáticos van y contagian a un miembro de sus familias. En total ya son doce contagiados, y si esos seis familiares que van a trabajar contagian a otras seis personas más, luego entonces ya tuvimos un efecto multiplicador de 24 personas contagiadas en un santiamén.

Si han llegado al país 16 millones 85 mil 750 vacunas –según el gobierno de Andrés Manuel López Obrador- y se han aplicado 10 millones 642 mil 873, y hay disponibles supuestamente 5 millones 442 mil 877. ¿Entonces por qué no pueden vacunar a los trabajadores de la salud que hace falta?

Lo dicho, no hay mucho que hacer pues siempre se impone el dogma de Andrés Manuel López Obrador y Hugo López-Gatell, quienes es capaces de contradecir y silenciar al Presidente y al Subsecretario de Salud; por lo que mejor quienes esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .