Foto Balconeando

Por Alejandro Barañano

Hace un par de semanas, durante la reunión de la Asociación de Autoridades Locales de México celebrada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, la alcaldesa Armida Castro Guzmán acusó públicamente que en la elección del año 2018, se operó y se votó en contra de ella, culpando de esto a Alberto Arnoldo Rentería Santana, mismo que Mario Delgado a Carrillo -líder nacional de Morena- premió de forma absurda e incoherente al nombrarlo –pisoteando los estatutos-  dirigente estatal.

Además, junto con Víctor Manuel Castro Cosío lo señaló de misógino, ya que ambos han tenido la desfachatez de decir que debe de ir un candidato hombre en pos de la Presidencia Municipal de Los Cabos porque ese género representan el 40 por ciento del electorado, y que las mujeres solo registran un 13 por ciento, pronunciamiento que aparte de incongruente es retraído y obtuso.

Pruebas de su dicho existen, por lo que puntualizó que acudiría a las instancias correspondientes para demandar a ambos personajes, buscando así poner un alto no solo a sus mentiras, sino también a sus difamaciones y declaraciones cargadas de infamia que se han vertido en contra de su persona, y para lo cual Alberto Arnoldo Rentería Santana ha utilizado a algunos de sus secuaces para obstaculizar la intención de presentarse como candidata en reelección por ese municipio.

Pero tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe, tan así que ayer se dio a conocer que la alcaldesa presentó una denuncia ante la Unidad de lo Contencioso Electoral del Instituto Nacional Electoral por la violencia en materia política de género que se ha ejercido en su contra, y en donde se citará a declarar al comisionado del Partido del Trabajo en la entidad, Luis Armando Díaz y al sandinista nicaragüense Pedro Jesús Magallón Juan-Qui, entre otros.

¿Por qué se preguntará usted? Bueno, porque de acuerdo a la relatoría de los hechos presentados, se estipula que se ha buscado manipular maliciosamente a la Comisión de Justicia de Morena con argumentos totalmente alejados a la realidad, y que para ello se valieron del pusilánime de Pedro Jesús Magallón Juan-Qui.

Sin embargo tanta faramalla no tuvo los resultados que quería la horda de Víctor Manuel Castro Cosío en contubernio con Alberto Arnoldo Rentería Santana, pues a final de cuentas el proceso no transcendió y los derechos políticos electorales de Armida Castro Guzmán le fueron restituidos, cosa que puso furibundo no solo al ex mesero sino también al maestro jubilado.

Esto trajo como consecuencia que Alberto Arnoldo Rentería Santana saliera a decir en distintos medios de comunicación una sarta de mentiras intentando con ello manipular a la opinión pública, e insistiendo una y otra vez que el Movimiento de Regeneración Nacional deberá de registrar a un candidato varón para la alcaldía de Los Cabos, además de que en el Partido del Trabajo –el mismo que regentea el clan de los Agúndez- optaron por dilucidarlo a través de una encuesta lo que estatutariamente no es válido.

Y es que para hacer de lado a la alcaldesa, el mismísimo Alberto Arnoldo Rentería Santana ha insistido una y otra vez que en las “encuestas” y “mediciones” –las cuales no existen- hay precandidatos hombres muy empoderados en el municipio austral, además de que hay un “acuerdo político de impulsar a los caballeros”. ¡Qué tal!

En el mismo sentido “El Puchas” –como le dicen sus allegados y uno que otro llevado a Víctor Manuel Castro Cosío- también ha hecho declaraciones asegurando que favorece electoralmente a los masculinos, basándose con la misma narrativa en perjuicio del género femenino y demostrando la misoginia que posee en su máximo esplendor.

Por esa razón fue interpuesta la denuncia que presentó Armida Castro Guzmán ante el Instituto Nacional Electoral, invocando incluso tratados internacionales que previenen las conductas de violencia política en contra de la mujer, mismas que son muy específicas en ese sentido y que a la par demuestran plenamente las acciones realizadas con clara tendencia en contra del género femenino que han emprendido este par de personajes aborrecidos.

La misma alcaldesa ha expresado que su actuar no se puede ni se debe considerarse traición, ya que “simplemente es respeto hasta que la dignidad se haga costumbre”, frase lapidaria con la que dibuja y da color a sus pronunciamientos; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .