Por Alejandro Barañano

Las diversas hordas morenistas que se aglutinan en Baja California Sur, se dieron vuelo publicando fotos de los unos y de los otros con el dirigente nacional del Movimiento de Regeneración Nacional, Mario Delgado Carrillo, ello para presumir –supuestamente- quien trae más canicas en la bolsa con miras al 2021.

Sin embargo, las tórridas confrontaciones que dos de ellos traen desde tiempo atrás -Víctor Manuel Castro Cosío y Rubén Gregorio Muñoz Álvarez- dejan entrever la realidad de un enfrentamiento total y visceral por la supervivencia política de uno y del otro, quedando en claro que al interior de la llamada izquierda sudcaliforniana no hay espacios para ambos a la vez.

Además aún quedan facturas pendientes por cobrar, esto debido a que en los últimos meses las luchas intestinas escalaron hasta llegar confrontaciones directas, tal y como ocurrió con la “zancadilla” que le aplicaron a la alcaldesa cabeña Armida Castro Guzmán, ello al cancelarle sus derechos partidistas, lo que seguramente tendrá altos costos políticos para quien engendró tan maquiavélica situación.

Sin embargo creer o pensar que son las corrientes de la izquierda las que están confrontadas entre es tanto como creer que Andrés Manuel López Obrador es un magnánimo demócrata que combate la corrupción. No es así, pues los seguidores de “El Puchas” –como le dicen sus allegados y uno que otro llevado al ex coordinador de los Programas Federales-  no están haciendo las sumas pues se alinearon con un político que goza del repudio del presidente de México, o sea Narciso Agúndez Montaño; y en el caso del todavía alcalde de La Paz las lecturas son menos complicadas, ya que es una simple peón de ajedrez y perdiendo, sale ganando. ¡Quihubole!

Lo que si queda claro es que el encono, polarización y guerra sin cuartes entre los unos y los otros ponen en riesgo el proyecto de la Cuarta Transformación en la media península, tan así, que de acuerdo a la última medición de la empresa Mitosfky el presidente Andrés Manuel López Obrador trae niveles muy bajos de aprobación en Baja California Sur, esto en un rango de 29 a 38 puntos porcentuales contra 46 a 55 puntos con que goza el gobernador Carlos Mendoza Davis.

Luego entonces, y aunque hayan algunos que lo quieran negar, el daño ya está hecho pues los márgenes de maniobra son sumamente reducidos para revertir los efectos negativos que han generado los enfrentamientos entre los unos contra los otros, aunado a la pésima actuación e imagen que han dejado los legisladores morenos –encabezados por el ruin “golpista” de Ramiro Ruiz Flores- quienes no han tenido empacho alguno de prolongar sus enfrentamientos al punto que ya no tienen retorno, esto justo cuando estamos a unos meses de la elección y a unas escasas semanas de que se den las designaciones de candidatos.

Luego entonces podemos concluir que quienes pagarán por estas reyertas descarnadas serán los justos y no los pecadores, pues los culpables de todo esto son Víctor Manuel Castro Cosío por haberse alineado al lado de Narciso Agúndez Montaño, y Rubén Gregorio Muñoz Álvarez haciendo lo propio al lado de Leonel Efraín Cota Montaño, pues son dos corrientes pragmáticas que tienen exactamente el mismo origen y la misma motivación: La lucha de poder por el poder mismo, y eso ni con tantas  y tantas fotografías publicadas al lado del dirigente nacional del Movimiento de Regeneración Nacional lo podrán cambiar; por lo que quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .