En Palacio Nacional no gustó la actitud del PT en San Lázaro de no apoyar la eliminación de fideicomisos y ese giro terminó por consolidar la idea en el círculo presidencial de que el partido no t

enga candidatos a las gubernaturas en juego el año próximo en el marco de la alianza con Morena. Si Alberto “Profe” Anaya quiere competir en algún estado podrá hacerlo, pero contra candidatos de Morena.

En paralelo, el Verde sí tendría candidato aunque todavía resta definir en qué geografía. Manuel Velasco está muy cerca de conseguir un acuerdo.

El derrotero del PT en las búsqueda de poner un gobernador tuvo varias faces. Primero se buscó conseguir la nominación en Zacatecas, pero allí el senador Ricardo Monreal pondrá de candidato a su hermano. Luego se apuntó a Guerrero, donde el proyecto tampoco adquirió densidad.

El último revés fue en Sonora. El PT promueve allí a Ana Guevara pero en el entorno presidencial no agrada el nexo que esta funcionaria tendría con el ex gobernador panista -y ex presidiario- Guillermo Padrés.

Así las cosas, Beto Anaya debería resignarse a seguir siendo un actor de peso en San Lázaro pero sin poder estatal.

El gran inconveniente que tiene la relación entre López Obrador y Anaya es que ambos entienden que el otro les debe. Anaya acompañó al tabasqueño en todas sus intentonas electorales antes de conquistar el poder y lo apoyó con diferentes tipos de recursos.

López Obrador asume que ya pagó esos apoyos con la bancada del PT en Diputados y, especialmente, con el cierre de los expedientes de la esposa de Anaya en el affaire de los Cendis que se había iniciado en el sexenio anterior.

Cerca del presidente agitan además que Anaya se ha favorecido de múltiples acuerdos locales con el PRI o a veces el PAN. Inf. De La Política On Line