Por Alejandro Barañano

Si dejamos de lado la validez de todas las sesiones que en el Congreso del Estado se celebraron posterior al 17 de marzo, fecha cuando el grupo de diputados “golpistas” se salieron –literalmente- del marco legal, bien valdría la pena preguntar: ¿Qué lugar ha ocupado la sociedad sudcaliforniana en la agenda legislativa de estos?

Pues bien, la respuesta es simple y llana, ninguno, pues quedó en claro que no es prioridad para los diputados de Morena y su alidada del Partido del Trabajo ya que mostraron ante los ojos de todo mundo que solo les ha importado sus mezquinos y muy personales intereses que tienen.

Y es que más allá de la prolongación ilegal de aquella sesión del pasado de 17 marzo, esto justo cuando fue declarado un receso por la crisis sanitaria que se vive por el Covid-19, una y otra vez esos diputados “golpistas” se dieron a la tarea de hacer reformas a su antojo, aprobar leyes sin sustento, incitar juicios políticos ilegales, remover a funcionarios del Poder Legislativo buscando desaparecer dependencias del Gobierno del Estado tal y como fue el caso  de la Procuraduría General de Justicia, y un sinnúmero más de despropósitos que los ha exhibido tal cual son, tipos y tipas cargados de odio y resentimiento que están trabajando en contra de los intereses de quienes vivimos en Baja California Sur.

Pero bien reza el adagio popular que a todo capellán le llega su capillita, y ante lo que prevalecía en el Congreso del Estado, la Justicia Federal concedió la suspensión definitiva en favor de las diputadas y diputados Daniela Rubio Avilés, Lorenia Lineth Montaño Ruiz, Elizabeth Rocha Torres, Anita Beltrán peralta,  Perla Guadalupe Flores, Maricela Pineda García, José Luis Perpuli Drew y Rigoberto Murillo Aguilar, esto por los actos que se les había imputado en el Juicio Político sumario que se había instaurado en su perjuicio.

Lo anterior significó que el juicio de amparo número 442/2020  que se inició en defensa del absurdo juicio político para eliminarnos por no estar de acuerdo con las políticas de los diputados “golpistas” rindió frutos, ya que al concederles esta suspensión de la que hablamos se consideró instruido de fondo lo solicitado al estudiar todos los argumentos y medios de prueba que fueron presentados.

Así, los ocho diputados que han tenido que integrarse como una diezmada oposición en el Congreso del Estado, tuvieron que resistir una y otra vez las furiosas embestidas de los virulentos y agresivos diputados “golpistas” de Morena y su aliada del Partido del Trabajo, que simplemente –como hemos repetido- solo buscaron en todo momento llevar agua a su molino.

Por eso no se podía esperar más que escándalos y regresiones como quedó comprobado con aborrecidos diputados “golpistas”, mismos que dejaron los buenos propósitos proscritos para otros tiempos.

Y lo digo porque ellos son que ofrecieron desparecer el fuero, y nada pasó;  también ofrecieron legislar para crear una nueva Ley de Movilidad, y tampoco nada pasó; ofrecieron además crear nuevas leyes que armonizaran con el desarrollo de los sudcalifornianos, y absolutamente nada sucedió.

En suma, prometieron esos diputados “golpistas” la luna y las estrellas y lo único que han honrado han sido los desacatos en que han incurrido en reiteradas ocasiones, los pleitos estériles incluso entre ellos mismos, las polarizaciones vividas, los enconos, odios y resentimientos que en nada, absolutamente nada abonaron ni contribuyeron en el bienestar de Baja California Sur.

Recapitulando, el repudiado grupo de diputados “golpistas” solo pisoteó e ignoró todo por sentirse “mayoría”. Sí, pero una mayoría con una pésima operación política, una falta de oficio e insensibilidad se los dejó sin la jícara y sin la miel. O sea, sin la presidencia del Congreso del Estado y sin la Junta de Gobierno y Coordinación Política, esto gracias a los arrebatos, rabietas y berrinches de Ramiro Ruiz Flores, quién hoy por hoy y por azar de la vida o una mala jugada del destino está comiendo del mismo plato de quienes en su momento traicionó. ¡Quihubole!. . . Por eso mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .