Por Alejandro Barañano

Tal parece que la Agenda Legislativa para el bloque “golpista” ha estado diseñada solo en función de sus muy particulares intereses, tan es así que han demostrado a todas luces que no les interesa el bienestar de los sudcalifornianos.

Y lo digo porque nos queda claro que a esos trece “mesías redentores” se la han pasado solo buscando dividir a propios y extraños, buscan confundir a la opinión pública asfixiando al gobernador Carlos Mendoza Davis con sus oscos y absurdos actuares.

En pocas palabras, la artera apuesta del bloque “golpista” no es más que escrutar la división y el encono social buscando con ello que a río revuelto obtengan abundantes ganancias tal y como lo han obtenido más de cuatro, además de amarrar en el futuro inmediato su tan anhelada aspiración de ser candidatos a cualquier cosa, ello solo para seguir “mamando” de la ubre que les ha dado leche por más de dos años, cosa que cada vez se les dificulta más y más.

Como ejemplo de ante comentado, podemos decir que el 5 de mayo pasado se exhibió ante la llamada Comisión Instructora  -que los diputados “golpistas” conforman- un supuesto promovente que interpuso una demanda para enjuiciar a ocho diputados no afines a ellos.

Pero para asombro de muchos, resultó que esa persona fue ni más ni menos que Pedro Jesús Magallón Juan-Qui, un tipo que no es mexicano ni mucho menos sudcaliforniano, sino un nicaragüense perteneciente al Movimiento Sandinista en aquel país. ¡Quihubole!

Según se supo días después, se expuso ante la espuria y facciosa Comisión Instructora, que el descubierto guerrillero centroamericano no tenía la legitimación ni la capacidad de ejercicio para interponer demandas de juicio político en contra de ningún servidor que labore o haya laborado en cualesquiera de los poderes públicos del estado, ayuntamientos u órganos autónomos.

¿Por qué? Bueno, porque al no ser oriundo de México y muchos menos de Baja California Sur, no estaba en condiciones de inmiscuirse en esos menesteres.

Ahora bien, con todo esto surgió en muchos una interrogante: ¿Cuántos extranjeros más habrá hoy en día  haciendo el trabajo sucio a los Morena cuales viles agitadores sociales que han sido entrenados incluso para sembrar odio y división entre nosotros? Muchos, muchos más de los que uno piensa o se imagina.

Pero no debe extrañarnos eso, pues en el Movimiento de Regeneración Nacional como es sabido, siempre se ha dado a la tarea de reclutar arribistas y mercenarios extranjeros para promover invasiones de tierras y perifonear las proclamas de una izquierda trasnochada, y por ende sembrar rencor y división entre la sociedad. ¿O me equivoco?

Claro, no hay que olvidar que a ellos –y me refiero a las hordas de Morena-  se han integrado también como socios electorales tanto ex presidiarios como traficantes de tierras; pero echar mano de un sandinista nicaragüense para que les haga la tarea al “selecto grupo golpista” en el Congreso del Estado promoviendo juicios políticos en contra de ochos diputados, es algo inaudito y como para no creerse.

Por eso y más fue como llegaron varios morenos -y uno que otro disque coaligado- a calentar sus curules siendo unos perfectos desconocidos, pero sobre ajenos a los verdaderos intereses de los sudcalifornianos, y varios de ellos –para quien lo dude o no lo sepa- también lo hicieron de una manera perniciosa, solo buscando llenar sus alforjas con recursos que le pertenecen al mismísimo pueblo.

Es momento de hacer conciencia para darle la espalda a esos voraces y codiciosos que solo tienen como propósito joder a los sudcalifornianos. Basta ya de tanto desapego a los derechos de identidad y pertenencia, de tanta promiscuidad política y de tanta intolerancia que atenta en contra de las oportunidades de quienes vivimos en esta noble y generosa tierra; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .