STPS2

Por Bertoldo Velasco Silva 

Hoy, nos congratula una buena noticia que nos dio ayer al mediodía, en la Charla con Jesús Leyva, el secretario del Trabajo y Desarrollo Social, Gustavo Hernández Vela, pues de los 23,300 empleos formales que se perdieron por la contingencia sanitaria del covid19, gracias a los buenos oficios y medidas implementadas por el gobierno de Carlos Mendoza Davis para la reactivación económica, se han recuperado 3 mil.

Pero no solo eso, también anunció que el día este jueves pasado, se abrieron en favor de las mujeres sudcalifornianas, créditos a la palabra, contando para ello, con un techo financiero de casi 6 millones de pesos. Créditos que van desde los 25 mil hasta los 40 mil pesos. Ello, con tal de reactivar la economía de los micronegocios o emprender nuevos que las damas deseen.

Aunado a ello, y basado en ese común denominador de la solidaridad que existe entre el gobierno estatal con el sector empresarial junto con los trabajadores, están buscando recuperar todos los empleos formales perdidos durante esta contingencia sanitaria y crisis económica, por lo que han establecido estrategias de apoyo para la reactivación de los sectores productivos.

Y en ese sentido, el gobierno del estado, a través de la STDS, realizará una feria del empleo en julio próximo, en donde ya se tienen casi contratados otros mil empleos formales, lo que nos indica que estas políticas públicas están dando resultados, ya que desde la reapertura de las actividades minero y de la construcción, un promedio de 6 mil trabajadores, ya regresaron a laborar.

Se suma a esta estrategia, la conjunción de esfuerzos entre el gobierno estatal y la banca de desarrollo, para otorgar créditos que van desde los 150 mil hasta el medio millón de pesos, con tasas de interés del 13.9 por ciento anual y a pagar en un lapso de 5 años con 6 meses de gracia.

Es decir, esta administración estatal, está cumpliendo la parte que le corresponde para apoyar al sector que genera los empleos formales, y también, ha decidido apoyar a los micronegocios, que prácticamente son familiares, para que obtengan los recursos necesarios para reabrir o en su caso iniciar.

Lo decimos abiertamente, pues mientras el gobierno federal negó todo apoyo a estos sectores para no cerrar empresas ni perder empleos en el país, el gobierno de Carlos Mendoza está haciendo la tarea que le corresponde, y sobre todo, dando resultados, pues en casi dos semanas, se recuperaron 3 mil empleos formales, y van por otros mil, para que la entidad, siga siendo cabeza en la generación de empleos, como lo hacía antes de la pandemia, al estar ubicada entre los 3 primeros lugares con el más bajo índice de desempleo.

Pero como lo dijo el propio Gustavo Hernández, si todos cumplen con los protocolos de sanidad y las empresas hacen lo propio para proteger la salud de los trabajadores, la recuperación de los empleos perdidos, será una constante, y esto, es una buena noticia que se debe cacaraquear.

Una vergüenza esta legislatura. Ni a quién irle, así de plano. Los sudcalifornianos y quien en esta entidad residimos desde hace decenas de años, no podemos más que sentirnos defraudados de los integrantes de la actual legislatura, como bien lo dice mi colega Jesús Leyva, es “la pésimoquinta legislatura”. Se les olvida a los diputados de todos los partidos que la integran, que quienes pagan sus jugosos sueldos, son todos aquellos que trabajan y que con el sustento, contribuyen con sus impuestos, y de estos, salen los honorarios que ellos, quincena tras quincena.

Bien lo dijo el Lic. Guillermo Mercado Romero, quien gobernó la entidad de 1993 a 1999, iniciando con un periodo muy conflictivo en esa legislatura integrada por 15 diputados de mayoría relativa, y tuvo que registrarse una elección extraordinaria para definir el diputado número 8, para ser la mayoría de ambas partes, pero mientras, lo que los hizo salir adelante, fue el diálogo, los consensos por sobre los disensos.

Es cierto, era la primera ocasión en que había 7 diputados del PAN y 7 del PRI, y faltaba el quinceavo, que finalmente los recuperó el tricolor, pero aún así, ambos poderes, el ejecutivo como el legislativo, trabajaron y vieron por el estado, no por intereses personales, de grupo, o de partidos, como se viene dando en la actualidad.

A veces a estos diputados se les olvida también, que desde el momento en que fueron electos, no fue solo para representar a su distrito, a su partido que lo abanderó, ni a grupos sociales, representan a todo el estado, pero no lo han entendido, y eso, con todo el circo, maroma y teatro, nos han quedado a deber. Ojalá y recapacitarán, que dejarán a un lado sus orgullos, sus vanidades, y piensen en los sudcalifornianos, a quienes le siguen debiendo por tanto que cobran.

A dos años del triunfo de AMLO. Una asidua lectora de análisisbcs.com, nos envío un escrito para presentarlo, en el que nos da cuenta, y con justa razón, nos da cuenta de lo que a dos años del triunfo de López Obrador en las elecciones del 2018, de lo mucho que prometió para convencer a 30 millones de mexicanos que sufragaron por él, pues no ha cumplido, y también lo que los 120 millones de mexicanos en este lapso, hemos perdido, o mejor dicho, lo que se nos ha arrebatado, en aras de una supuesta austeridad república, de combate a la corrupción, como el de no mentir, no robar y no traicionar, que hasta la fecha, ni sus luces.

Cierto es que, ya van más de 50 mil homicidios dolosos, es decir, no hay una seguridad pública que nos proteja a los mexicanos de la delincuencia organizada.

Más de 25 mil muertos por covid-19, porque no hay buenos servicios de salud, ni buenos ni más hospitales mucho menos, atención sobre esta contingencia sanitaria.

Se perdieron casi 12 millones de empleos en el país, porque no hubo apoyo para la reactivación económica. El crecimiento económico, no solo bajó, sino que estamos peor que el año pasado, y los pronósticos, es de una total desacelaración, porque tampoco hay oportunidades para encontrar empleos formales, solo “artesanales”, si, esos que ofrece el gobierno federal, pero no son susceptibles de generar la distribución equitativa de la riqueza, sino para controlar a las personas más humildes de este país, dándoles un mejoralito para paliar sus necesidades básicas.

Hemos perdido la unidad nacional, pues hasta el momento, desde el púlpito presidencial, solo se difunde odio y división entre los mexicanos, que nos ha llevado a enfrentarnos unos con otros.

Hemos perdido, el tener una mejor educación, pero ganamos con altas tarifas de electricidad y generada con combustibles contaminantes porque desprecia las energías limpias.

Se han perdido cuantiosas inversiones por el enconado enfrentamiento con el sector empresarial.

También, estamos perdiendo nuestro derecho, consagrado en la Constitución, de expresarnos y de manifestarnos, de disentir, de perder la libertad de prensa, solo porque no estamos de acuerdo como él lo exige.

A cambio de lo que nos ha quitado y minimizado, desea que seamos un pueblo pobre, que solo coma frijol, arroz y maíz, y tengamos solo un par de zapatos, una muda de ropa y un auto de medio cachete, impidiéndonos el derecho de progresar, de ganar y trabajar sin persecuciones.

Ya no hay apoyos para combatir el cáncer en niños, ni tampoco para apoyar a los enfermos de sida, mucho menos para impulsar la investigación científica y tecnológica.

Nos quiere ignorantes, domesticados, para seguir impulsando su doctrina, esa que nos lleve a vivir en la miseria como la padecen los venezolanos, para mejor seña.

Andrés Manuel López Obrador, fue un duro crítico por sistema, por el incumplimiento y respuesta a las necesidades de los mexicanos por parte de los gobiernos pasados, y tuvo razón, pero para llegar al poder, aprovechándose de todas ellas quejas, prometió que resolvería estas demandas llegando a la presidencia, pero tal parece que todo eso se le olvidó, porque dijo que gobernar era fácil, pero los 60 millones de mexicanos que no votaron por él en el 2018, piensan todo lo contrario, lo han resentido, como lo han demostrado miles de personas que votaron por él, y que hoy, están arrepentidos. De promesas, señor presidente de nuestro país, no vive el pueblo.