Buró

POR ARIEL VILCHIS

Definitivamente nada nos preparó para enfrentar la situación de emergencia sanitaria y  crisis económica que trae consigo la pandemia del  coronavirus. Una situación fortuita que hoy nos mantiene en aislamiento y que muy probablemente, una vez que pase, nada vuelva a ser como lo concebíamos en el pasado.

Para los gobiernos y las autoridades en buena medida tampoco ha sido fácil. Hay quienes lo enfrentan con relativo éxito y quienes no pueden con el paquete. Están los que toman decisiones pensando en el beneficio colectivo, dejando de lado lo popular o impopular de sus acciones, así como aquellos que a todo le ven raja política o, al menos, que sus políticas públicas van encaminadas solo a un sector de la sociedad -por no decir que a su clientelismo-.

El gobernador del estado, Carlos Mendoza Davis, es un mandatario que se encuentra entre los que toman decisiones en beneficio del colectivo. Las políticas públicas tomadas por su gobierno para enfrentar la pandemia siempre han estado encaminadas a preservar la salud de los sudcalifornianos, a evitar los contagios masivos y evitar que la crisis sanitaria sature los servicios de salud de la entidad.

Mendoza Davis ha dado la cara desde el inicio de la contingencia, ha hablado claro, firme y conciso de las acciones que se han llevado en materia educativa, económica, social y de seguridad. Se puede afirmar entonces que el mandatario estatal se ha conducido hasta ahora por un buen camino, sin olvidar que aún estamos en medio de un escenario en el que todavía falta tiempo para salir.

Seguramente habrá quienes quisieran que el gobierno de extracción panista no tuviera los resultados hasta hoy obtenidos. Seguramente hay adversarios políticos que desearían que el mandatario errara para así poder señalar una mala conducción de los destinos del estado.

Esos detractores a los que solo les gusta apuntar con el dedo, pero que no le aportan nada al desarrollo real de la entidad, son los que están en contra de la generación de empleos bien remunerados y de la inversión privada. Son los que están de acuerdo  con esos seudolíderes que prefieren esconder la cabeza como avestruz; muy buenos para las arengas pero ineficientes para la administración pública (Federal) y la buena gobernanza.

No son otros que aquellos que prefieren la proliferación de la pobreza y el regalo de dadivas, a un verdadero desarrollo económico. Pregonan la austeridad pero esconden la cartera, sus casas lujosas, sus carros del año.

Son aquellos que congenian con la idea de  tener solo un par de zapatos en lugar de luchar y trabajar por tener una mejor calidad de vida y, si no hay dinero para pagar servicios, pues mejor comprar diversión  PIRATA ¿cuál es el problema? De ese tamaño es su demagogia, su populismo.

Sin embargo, en Baja California Sur hay un gobierno que hace las cosas bien; no por nada el mandatario Carlos Mendoza se mantiene en los primeros lugares de aprobación ciudadana como lo indican distintas encuestas nacionales. No por nada el estado se encuentra entre las entidades con menor número de contagios de coronavirus.

Por otra parte, es cierto que el tema económico es algo que preocupa. El confinamiento ha llevado al cierre de empresas y la pérdida de empleos, pero también es un tema al que el gobernador del estado le ha entrado y ya se buscan algunas estrategias para mitigar el impacto de la crisis económica. Su gobierno promueve un Plan Emergente de apoyo a  las familias sudcalifornianas a través del cual se podrán acceder a apoyos económicos, sociales y de autoempleo así como el aplazamiento de algunos impuestos estatales que ayuden a mitigar los efectos económicos que trae consigo la pandemia.

De tal modo que podemos reconocer en el trabajo que realiza el mandatario Carlos Mendoza Davis objetivos claros, con decisiones precisas, con lo que se puede augurar rumbo y certeza en las acciones de gobierno. Aún falta para salir de esta contingencia, pero con acciones reales vamos avanzando.  Es mi opinión, al tiempo…

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