Como dirigente del PAN, no me tiembla la mano para aplaudirle al Presidente cuando trae anuncios que benefician a Baja California Sur; tampoco me tiembla la voz para señalar los errores.

Como panista, me llena de orgullo ver el temple del Gobernador Carlos Mendoza Davis, quien tendió una mano cordial y de colaboración al Presidente de la República. Podrá haber diferencias, pero la responsabilidad de un gobernante es ponerlas a un lado y trabajar para que la gente salga ganando de la coordinación entre los distintos órdenes de gobierno.

Sostengo también que no es con descalificaciones ni rechiflas como se van a solucionar los problemas en nuestro estado. Es lamentable que grupos de taxistas y opositores a la Ley de Movilidad en Baja California Sur (yo los vi) hayan intentado imponer su voz y su interés particular, frente al de la inmensa mayoría que clama por mejores condiciones de movilidad.