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POR ARIEL VILCHIS

“Roma no paga traidores”, con esa alocución los altos mandos políticos o militares romanos se referían al poderoso que deseaba seguir conservando sus privilegios obtenidos en un régimen determinado -gobierno, reino, partido, grupo, ejército- pero que al verlo sucumbir ante otro poder militar-político en expansión, lo traicionaban sin ningún remordimiento con tal de seguir teniendo canonjías y seguir mandando al lado de la nueva élite de poder, pragmatismo que detestaban los romanos de buen linaje al considerar que este tipo de traidores solo trabajarían para ellos mismos y nunca para el Imperio Romano, y casos locales hay muchos, como el de aquel que fue alcalde por un partido de derecha, luego trabajó en un gobierno estatal de izquierda, emigró al priismo ramplón que representaba Barroso, para terminar en un partidito conservador creado por Osorio Chong y, finalmente, ser flamante funcionario federal de la 4ta Transformación.

Bueno pues en esas también andan dos pájaros de cuenta como Eligio Soto López y Roberto Salazar Castañeda, el primero adueñado de la Procuraduría Agraria, el segundo como garrapata sacándole lo que puede a lo que antes era la CORETT ahora Instituto Nacional del Suelo Sustentable -INSUS-, ambos vinculados con la Magistrada Mónica Soto Fregoso y Carlos Salazar Castañeda, Esthela Ponce Beltrán y Beatriz Paredes Rangel, lo más fifí del priismo corrupto peñanietista.

Eligio Soto, con tal de quedarse en la PA anda haciendo venta de justicia electoral, comprometiendo el voto de su hija la Magistrada Soto Fregoso; si, como en el caso de Puebla donde votó complaciente por la anulación de aquellas elecciones estatales controvertidas, atrás quedaron Emilio Gamboa Patrón y el Ricky Barroso quienes como senadores impulsaron la envestidura judicial de una abogada, por cierto, bastante mediocre.

Carlos Salazar Castañeda, hermano de Roberto Salazar Castañeda, fue el primer jefe de Mónica Soto en la Junta Local del IFE de Baja California Sur, chamba que obtuvo porque un tío de ella fungía como administrador de esa dependencia electoral, y ya que Soto Fregoso ascendió en la alta burocracia de la justicia electoral, Carlos Salazar trabaja muy de cerca con ella desde que fue nombrada Magistrada en la sala regional de Guadalajara -cargo que le consiguió María del Carmen Alanís Figueroa gracias a la “barba” que le hacía la entonces magistrada local- por eso Eligio y el Roberto se llevan de maravilla en eso de estafar ejidatarios y arrastrarse ante dos extraños seres de la política priista llamadas Beatriz Paredes y Esthela Ponce.

Y ahora todavía más hermanados por la complicidad, el Eligio y el Roberto, pretenden pasar por cuadros de la 4ta Transformación. Auténticos lobos por corderos que, si tuvieran tantita vergüenza política de la buena, ya se hubieran separado de sus respectivos cargos, pero como son un par de sinvergüenzas abrigan la esperanza de continuar cobrando en el sexenio lopezobradorista, disque porque tienen una muy buena alianza con un mando municipal de MORENA metido en eso de comprar tierras ejidales de alto valor turístico a precios de ganga oficial vía el INSUS, compra-ventas avaladas por la justicia pronta y expedita de la Procuraduría Agraria.

Si se hiciera una encuesta entre los ejidatarios, pequeños propietarios, posesionarios, rancheros, pescadores ribereños que viven en bahías, quienes tienen décadas viviendo con sus familias y desarrollando sus actividades productivas en determinados lugares, y se les preguntara cuál es su principal problema, seguramente en coro dirían que su problema de vida es el de la tenencia de la tierra. Y si la segunda pregunta fuera ¿qué opinan de las instancias del gobierno federal encargadas de ordenar el territorio nacional? muy seguramente saldrán reprobadas, señaladas por abusivas y retardatarias, incluso denunciadas por tráfico de influencias y corrupción al ser agencias de bienes raíces para los sectores privilegiados dedicados a la alta especulación inmobiliaria. ¡Y todavía buscan repetir el Eligio y el Roberto! Deberían seguir el ejemplo de José Alberto Hernández Pérez y Rafael Fernández Manzur, quienes por vergüenza renunciaron a la SEDATU en Baja California Sur.  Es mi opinión, al tiempo…

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