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Por Alejandro Barañano

La presidente del Instituto Estatal Electoral, Rebeca Barrera Amador, anunció que el Partido Encuentro Social  -junto con Movimiento Ciudadano- perdió su registro estatal al no alcanzar el 3 por ciento de la votación en las elecciones del primero de julio pasado, por lo que entre otras cosas ya no tendrán derecho a usar su presupuesto durante el año 2019.

Esto se lo ganó a pulso muy y a pesar de que el Partido Encuentro Social se fue en coalición con la “aplanadora” del Movimiento Regeneración Nacional, pues solo recibió el 2.58  por ciento del total de la votación, así que ni para donde voltear. Tan, tan, se les acabó el corrido.

Curiosamente dentro de sus principios declaraban tener una inspiración donde se predicaba acerca de la llamada teología de la prosperidad; pero donde al parecer la bendición de Dios era identificada con las ganancias económicas y la abundancia material, reduciendo el mensaje del Evangelio a una visión materialista, y prueba de ello son los diputados Perla Flores Leyva y Rigoberto Murillo Aguilar, quienes para persignarse lo hace con un billete en la mano.

En su momento la propia Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas hizo publicó su postura en el sentido de que un partido cristiano evangélico debería caracterizarse por su lucha contra las injusticias, y a favor de la gente más pobre y necesitada, pero a decir de muchos el PES siempre buscó hacer alianzas con los poderosos tal y como sucedió con MORENA en los pasados comicios.

El Partido Encuentro Social –el mismo que comandaba “Perlita” como lo dicen sus amigos y uno que otro llevado- era contradictorio en su propia concepción, pues su Declaración de Principios entregada al INE aseguraba que “ser político es sinónimo de corrupción, oportunismo, enriquecimiento ilegal, relaciones obscuras. El político tiene poder, protagonismo, lujos, privilegios, impunidad. Ser político no tiene nada que ver con la idea de servicio, de liderazgo honesto, congruente, patriota”. Por favor, que alguien me explique.

Y lo digo porque los pilares éticos del PES nunca fueron los de la política deshonesta en contra de lo que decían estar, pues al menos cuatro pastores con registro ante la Secretaría de Gobernación participaron tanto en la Asamblea Nacional Constituyente como en las asambleas distritales del partido, violando la Constitución y la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que prohíben a los ministros de culto realizar actividades partidistas.

Simplemente, y para decirlo en pocas palabras, fue un instituto político satélite, con un porcentaje de votos apenas suficiente para conservar su registro en el año 2006 cuando se alió con Acción Nacional para apoyar la candidatura presidencial de Felipe Calderón. Más tarde cambiaría sus lealtades para trabar varias alianzas con el PRI, las más recientes de ellas para llevar a Alfredo del Mazo a la gubernatura del Estado de México, a Alejandro Murat a la de Oaxaca y a José Ignacio Peralta a la de Colima.

En sus documentos básicos, Encuentro Social acusaba a la izquierda de tener un discurso paternalista, ideas anticuadas y verdaderamente irrealizables para generar crecimiento y desarrollo económico. Quienes la conforman –decían– “no sólo denotan resentimiento social sino que lo promueven, pues la izquierda polariza, divide, confronta, es un espejo de su propia realidad interna”.

Pero los jefes políticos de “Perlita” y del falto de palabra del “Rigo”, a mediados de diciembre de hace un año concretaron sus amarres con Andrés Manuel López Obrador, con lo cual no sólo buscaron ganar el bienestar de su alma sino más bien para encontrar el bienestar de sus bolsillos.

Al paso de los meses tanto Perla Flores Leyva como Rigoberto Murillo Aguilar renunciaron a las ideologías dando paso a que sus decisiones políticas ya no las tomaron con la ayuda de los libros evangélicos sino con las de la calculadora.

Por ello, ambos diputados “cristianos” del ahora extinto PES, vinieron a convertirse -en palabras del profeta Jeremías- en una llama enemiga de la verdad y adulteradora de la historia, encendedora de hogueras, oscurantistas, homofóbicos e hipócritas; claro, postrados ante su nuevo mesías que les llenará las manos con falos de billetes, los legisladores del extinto PES tendrán que navegar solos en muchas aguas turbulentas, ello por su codicia, por irrespetar acuerdos y traicionar a quienes en su momento les tendieron la mano; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .