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POR ARIEL VILCHIS

Como en una partida de ajedrez, en política también se juega con estrategia. También se mueven las piezas sobre el tablero tratando de avanzar y lograr los objetivos trazados, cada movimiento representa un paso para llegar al resultado esperado, tanto los propios como los del adversario.

Por lo anterior, resulta interesante lo que está sucediendo en el municipio de Los Cabos que gobierna Armida Castro, donde sus adversarios políticos han jugado sus fichas del tablero tratando de desestabilizar  a la edil cabeña cuestionando su trabajo, criticando e incluso llevando al terreno de lo jurídico-legal algunas decisiones del XIII Ayuntamiento de Los Cabos.

Primeramente, el empresario filántropo venido a político -sin mucho éxito- Alejandro Rojas hace llamados para que la alcaldesa atienda a los empresarios. ¿A quiénes? ¿A cuáles? No les pone nombre. Seguramente es a él y a sus empresas de quien habla en un grito desesperado por llamar la atención que no puede obtener por falta de oficio político.

Lo que podría constituirse como una voz de oposición clara, con sustento y calidad ética termina siendo en voz de Rojas Tirado solo un grito que suena a berrinche, prácticamente reaccionando según se levante de humor. Pieza jugada, pieza perdida sigue la partida.

Para continuar con el embate, Hetzabel Pimentel Lizardi apoderada de la empresa SANI- MAZ S. de R.L. de C.V. (propiedad de Alejandro Rojas) presentó una  denuncia por el delito de abuso de autoridad y el uso ilegal de la fuerza pública contra Armida Castro y otros funcionarios de la administración municipal y todo por la aplicación de la ley al sorprender en fragancia, por una denuncia anónima, una de las pipas de la empresa derramando aguas negras en una zona no adecuada en la delegación de Santiago, violentando el reglamento de ecología.

¿Cuál filantropía? ¿Cuál compromiso social? ¿Cuál correcta aplicación de la ley por parte de Alejandro Rojas y su apoderada Hetzabel Pimentel? ¿O será que aplican el viejo refrán “cúmplase la ley, pero en los bueyes de mi compadre”?

En fin, movimiento en tablero de ajedrez político que no representa más que pinceladas de piezas menores.  Ataques que seguramente continuarán pero que la alcaldesa Armida Castro deberá contrarrestar con estrategia, con trabajo: el que tiene resultados sociales y no como el que utilizan sus adversarios, que solo se hace como reacción ante el cambio inevitable. Es mi opinión, al tiempo…