POR ARIEL VILCHIS

Quien hace política choyera sabe que no siempre gana quien más habla, quien más presume estructura o quien ocupa los espacios de mayor poder. A veces, la diferencia está en algo mucho más sencillo: saber escuchar.

Y en esa lógica, Jehú “Kiko” Vázquez Savín está construyendo una identidad que busca conectar con una parte importante de La Paz. La del vecino que conoce el barrio, que saluda por su nombre, que se sienta en la banqueta y que entiende que detrás de cada colonia hay historias, necesidades y una forma particular de vivir la ciudad.

Su propuesta del banquito no es solamente una imagen para redes sociales. Es un mensaje político. Jehú Vázquez intenta colocarse como el hombre de barrio, el que no necesita un templete para conversar con la gente, el que prefiere escuchar antes que ofrecer respuestas prefabricadas.

“Soy el Kiko, siéntate, te escucho”, es una frase sencilla, pero tiene una lectura política electoral interesante. Jehú Vázquez Savin ha encontrado en su origen paceño una narrativa que le permite diferenciarse de otros perfiles que buscan la Coordinación Municipal de Morena.

Su referencia a los barrios tradicionales; su presencia en colonias como Navarro Rubio, El Esterito y La Ladrillera; así como sus encuentros en mercados y espacios cotidianos, apuntan a una estrategia: construir reconocimiento desde el territorio.

En la disputa interna de Morena por La Paz, Jehú Vázquez Savin tiene la oportunidad de construir un perfil distinto. Mientras otros aspirantes pueden apoyarse en estructuras políticas, cargos públicos o relaciones de grupo, él busca que su principal carta sea la cercanía con la gente.

Eso no significa que carezca de estructura o de relaciones políticas. Su experiencia en el Ayuntamiento y su trayectoria en el servicio público son parte de su capital. Pero el mensaje que intenta proyectar es otro, el de un liderazgo que se construye desde abajo, desde la conversación con los vecinos y desde el conocimiento de las necesidades de cada colonia.

Y es que la coordinación municipal no se definirá únicamente por simpatía o por una buena estrategia de comunicación. También contará el reconocimiento ciudadano, la capacidad de organización, la relación con las distintas expresiones del movimiento y, sobre todo, la confianza que logre construir.

En ese camino, el banquito puede ser mucho más que un recurso de campaña. Puede convertirse en una marca política que lo distinga dentro de Morena en La Paz.

De tal manera que, en una ciudad como la capital donde los barrios siguen siendo parte esencial de su identidad, Kiko Vázquez parece haber encontrado una manera de decirle a la gente que quiere estar cerca.

Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…