
POR ARIEL VILCHIS
La visita de Ariadna Montiel -presidenta nacional de Morena- a Baja California Sur llega en un momento clave, y es que el partido en el poder todavía tiene pendiente resolver la disputa por las coordinaciones municipales, particularmente en La Paz y Los Cabos.
Todos hablan de unidad, pero la unidad se pone a prueba cuando llega el momento de repartir espacios y definir quién encabeza proyectos. Ahí está el trabuco, dirían en el barrio.
Ahora, con la visita de Montiel, la pregunta es inevitable: ¿viene solamente a reforzar la organización del partido o también a encauzar las diferencias internas?
No hay elementos para asegurar que su agenda incluya negociaciones sobre candidaturas o respaldos a determinados aspirantes. Lo que sí está claro es que Morena necesita reglas definidas, encuestas transparentes y condiciones que permitan a los participantes aceptar los resultados. De lo contrario, la interna de Morena se convertirá en un verdadero caos.
Y es que en La Paz y Los Cabos se juega algo más que una coordinación municipal. Está en disputa la conducción política local y la relación entre Morena y sus aliados, particularmente el PT.
De tal manera que Ariadna Montiel puede llamar a la unidad, pero el reto será convertir ese discurso en acuerdos concretos. Porque una fotografía con los principales actores no significa que las diferencias estén resueltas.
Así que la visita de hoy dejará una señal importante, si hay reglas claras y compromisos verificables o si Morena seguirá administrando sus diferencias mientras se acerca el proceso electoral de 2027.
En Morena BCS no se pueden engañar, la unidad no se demuestra en conferencias de prensa, ni con reuniones de simulación. se demuestra cuando los grupos aceptan las reglas, los resultados son transparentes y se entiende que ningún proyecto puede construirse únicamente con los vencedores.
Ya veremos que sucede, es mi opinión, al tiempo…