POR ARIEL VILCHIS 

En la política, pocas veces las encuestas logran coincidir en un mismo nombre. Sin embargo, tanto Enkoll como El Heraldo han puesto a Ismael Burgueño Ruiz en el centro de la conversación rumbo a la definición de Morena en Baja California.

La encuesta de Enkoll no solo mide intención de voto, sino confianza ciudadana. Burgueño aparece con calificación perfecta en honestidad, cercanía y conocimiento del estado. Es decir, no se trata únicamente de números: se refleja un reconocimiento social que lo coloca como un perfil sólido y confiable.

Por su parte, El Heraldo muestra la otra cara de la moneda: la competitividad electoral. Con 22% de preferencia interna y 41% en un careo frente a la oposición, Burgueño se beneficia del respaldo de un Morena que supera el 50% de simpatía en la entidad. La encuesta confirma que, más allá de los nombres, el partido mantiene una ventaja estructural difícil de revertir.

Ambos ejercicios coinciden en que Burgueño es hoy el aspirante mejor posicionado. Su aprobación como alcalde con licencia de Tijuana y su reconocimiento ciudadano lo convierten en un perfil que conecta con la gente. En un contexto donde la política suele estar marcada por la desconfianza, la percepción de honestidad y cercanía es un activo invaluable.

Las encuestas no definen candidaturas, pero sí marcan tendencias. Y la tendencia es clara: Ismael Burgueño se ha convertido en el referente de Morena en Baja California. Su reto será mantener esa ventaja y traducirla en unidad interna, porque la fortaleza de un partido no solo se mide en números, sino en la capacidad de sumar voluntades.