POR ARIEL VILCHIS

El anuncio de Citlali Hernández, Presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena, sobre el aplazamiento de la convocatoria para coordinadores distritales y municipales hasta finales de agosto es, en apariencia, una decisión orientada a ordenar un proceso interno que tiene tintes de complejo.

Es evidente que Morena enfrenta en los estados una tarea complicada, tal y como hemos sido testigos en BCS con la competencia que, hasta ahora, se ha dado entre quienes aspiran a la coordinación estatal de la defensa de la transformación.

Por ello, la postergación de la convocatoria para las coordinaciones, distritales y municipales abre un periodo de incertidumbre que puede amplificar tensiones y meter ruido político. Quienes aspiran empiezan a ponerse nerviosos.

No obstante, Citlali Hernández informó que la convocatoria prevista para el 3 de agosto queda pospuesta hasta finales de mes. Esto se traduce a que primero deben concluir el proceso para seleccionar las coordinaciones estatales y la posterior operación cicatriz que será inevitable.

En Baja California Sur el proceso estatal ya esta en la recta final y quienes aspiran a las coordinaciones federales y municipales deberán esperar para conocer requisitos y fechas de registro. Sin embargo, en municipios con competencia cerrada como La Paz y Los Cabos así como los distritos federales 1 y 2, el retraso puede aumentar la presión y las disputas internas.

Por lo pronto, la etapa estatal da muestras de desgaste interno con acusaciones de guerra sucia, denuncias y violencia política de género, situación que en nada conviene a Morena en su búsqueda de la continuidad del proyecto de transformación en BCS. Aún así, la dirigencia estatal duerme el sueño de los justos y desde el CEN nadie pone orden. Así las cosas.

Ya veremos que sucede, es mi opinión al tiempo…