
POR ARIEL VILCHIS
La fortaleza de Morena es el resultado de años de trabajo territorial y del respaldo ciudadano. Esa es su fuerza real y en Baja California Sur, como en otras entidades, esa fuerza se sostiene cuando los cuadros y las bases privilegian la unidad por encima de proyectos personales.
Saúl González lo sabe con claridad y su participación en el proceso interno responde a una convicción de lealtad hacia el movimiento y al proyecto de transformación. Esa lealtad la ha demostrado con hechos y con una campaña de respeto, sin ataques personales.
Mantener una postura de respeto y evitar la confrontación no solo demuestra madurez política, sino que protege la marca y la cohesión del partido en un momento en el que se juega la sucesión de la gubernatura.
De ahí lo relevante de sus más recientes declaraciones. El proceso interno, según González Nuñez, se desarrolla con condiciones de equidad. Eso es importante porque la percepción de piso parejo legitima los resultados y reduce tensiones internas. Si las reglas se cumplen y las candidaturas se disputan con respeto, el partido saldrá fortalecido.
De tal manera que Saúl González construye desde el territorio, escucha de primera mano a la gente y recoge sus necesidades reales, ese es el único camino válido para articular propuestas que de verdad le sirvan a la entidad.
En la etapa interna que vive Morena, la madurez política se mide por la capacidad de priorizar el proyecto colectivo. Saúl González lo entiende bien, mientras su proyecto personal crece y gana capital político de cara a la definición de la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación en BCS.
Ya veremos qué sucede. Es mi opinión, al tiempo…