Por Laura Mendoza

La participación política de la mujer se encuentra en riesgo. El movimiento “Tradwife” y el “voto por hogar”, popularizado entre la población anglosajona, hoy atentan contra los derechos fundamentales de las mujeres como lo son la autonomía y la participación ciudadana.

Aún cuando este movimiento se vea lejano, pues ha cobrado fuerza principalmente en países angloparlantes como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia, en México la idea de romantizar la imagen de la esposa tradicional que cede su libertad de elección a su esposo (o a la autoridad masculina de la casa) viene a acentuar un problema de violencia de género que ya existe en nuestro país. El validar una dinámica en la que la mujer no tenga libertad de elección entre el hogar y el mundo laboral y, además, incentivar que ceda su derecho de votar al hombre significaría un enorme retroceso en la lucha feminista que busca, precisamente, erradicar estos mecanismos de dominación.

En ese sentido, me parece importante rescatar parte del discurso de Milena Quiroga Romero, quien actualmente se encuentra contendiendo en el proceso interno de su partido (morena) para coordinar los trabajos de defensa de la transformación. Ella destaca la participación de la mujer como parte fundamental en la política sudcaliforniana, pues reconoce que son las mujeres quienes identifican de manera directa las necesidades de la comunidad, por lo que es indispensable incorporar sus experiencias y propuestas en la toma de desiciones. Es decir, no excluir a la mujer de la vida política sino convertirla en miembro activo de ella.

Milena Quiroga nos ha demostrado que esto es posible. Ella no solo es una figura política activa, sino que también se ha desempeñado en el ámbito profesional como ingeniera civil y además es esposa y madre de familia, dejando por sentado que la maternidad no está peleada con la vida profesional y menos aún con la política.

México comenzó a vivir una reconfiguración política al admitir a su primer mujer presidente en la historia del país, no permitamos que movimientos en extremo conservadores como el “TradWife” derrumben años de lucha y avances en materia de género.