
POR ARIEL VILCHIS
En el quehacer político actual las redes sociales se han convertido en un campo de batalla de percepciones donde la desinformación es el pan de cada día, sobre todo ahora que se avecinan los tiempos electorales con procesos internos en los partidos políticos.
Rumores, medias verdades y acusaciones sin sustento circulan con velocidad en las redes y, para quienes ostentan cargos en la función pública, hay dos caminos: enredarse en la disputa estéril o responder con el peso de las cifras, de los resultados. En La Paz, la alcaldesa Milena Quiroga Romero ha decidido enfrentar este fenómeno con estrategia, gobernar con hechos.
De tal manera que, ante los embates de la oposición, la alcaldesa paceña ha decidido que la mejor defensa es la transparencia y la rendición de cuentas. Y ahí es donde entra el llamado “Detector de Mentiras” del Ayuntamiento, que más allá de ser un mecanismo de comunicación es un mensaje político.
Ante las calumnias, las medias verdades y la desinformación (abandono en el servicio de agua, sanciones electorales inexistentes y supuestas autorizaciones en la Sierra de la Laguna) Milena Quiroga Romero coloca la discusión en el terreno de la evidencia verificable.
La narrativa de la oposición es la del caos y el abandono. La respuesta de la alcaldesa es la del trabajo cotidiano que reconoce fallas y busca corregirlas. Esa honestidad se convierte en fortaleza política, admitir los retos mientras se muestran avances concretos. Eso sí genera confianza ciudadana.
En tiempos de desinformación, Milena Quiroga Romero ha decidido que su gobierno se mida por resultados y no por rumores. Y en un contexto donde la mentira se ha convertido en herramienta de campaña, esa decisión es, en sí misma, un gesto político de enorme valor.
Ya veremos que sucede, es mi opinión, al tiempo…