POR ARIEL VILCHIS

Sin duda son tiempos de apostarle a la unidad, a la solidaridad, a trabajar de manera conjunta para sacar adelante nuestro estado. Son tiempos donde hay que dejar atrás la mezquindad, la politiquería. Son tiempos de reconstrucción, Baja California Sur y su gente lo merecen.

Pero hay que trabajar cada cual desde su trinchera, las autoridades políticas, los empresarios, la sociedad en su conjunto. De otra manera seguiremos añorando el mejor futuro que  no llegó pero que tenemos la oportunidad de construir.

Todo es política, me queda claro, pero hay política de la buena y también de la mala. Hablar de la buena es fácil, se reconoce inmediatamente. Sobre todo cuando se muestra con solidaridad entre los pueblos, cuando se lucha por derribar la barrera de desigualdad que por años ha carcomido a la sociedad, cuando el gasto público se maneja con transparencia, cuando el dinero del pueblo regresa al pueblo.

Cuando la política sirve para ayudar se nota. Cuando hay fraternidad entre los gobiernos de diferente color partidista se nota. Cuando se empeña la palabra para hacer las cosas diferentes se nota.

Así como también se nota cuando la política se utiliza para denostar, para señalar sin proponer, para obstaculizar al grado de estorbar por mero protagonismo como lo hacen algunos dirigentes partidistas de la oposición. Esa es política de la mala y la gente la reconoce y desaprueba.

A un año de gobierno estatal y municipales se continúa con la ardua labor de reconstruir aquellos aspectos de la vida pública que por años fueron olvidados, usados solo para beneficio de unos cuantos. A un año del gobierno estatal que encabeza el Prof. Víctor Castro Cosío, de las alcaldesas Milena Quiroga en La Paz, Edith Aguilar en Mulegé y el alcalde Oscar Leggs en Los Cabos el trabajo realizado solo ha tenido el objetivo de servir y no de servirse.  

No es fácil la gobernanza, nadie ha dicho que lo fuera. Y aun cuando hay mucho por hacer se han dado los pasos necesarios para avanzar.

Es mi opinión, al tiempo…