POR ARIEL VILCHIS

Antorcha Campesina ha hecho de la política un negocio muy lucrativo de vivir, rondando la opulencia y el despilfarro. Compartiendo y alternando el poder entre miembros del movimiento o de la misma familia, tiene su base en la población más pobre, lo que contrasta con la opulencia de sus líderes.

Amparada en la lucha social pero convertida en una maquinaria política electoral ligada a lo más corrupto de los gobiernos del pasado, antorcha campesina siempre ha estado relacionado con la invasión de terrenos. Sin embargo, la debacle de esta organización comenzó con el triunfo de Morena en 2018.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda detectó movimientos irregulares de dinero de las cuentas de líderes de Antorcha Campesina, por lo que fueron congeladas.

Según la UIF, la dirigencia cuenta con 14 vehículos de lujo por un monto de 11.2 millones de pesos, agregando que la organización sostuvo su estructura financiera mediante una red de empresas constructoras, gasolineras, hoteles, farmacias, tiendas de conveniencia y agroindustria. Aun así tienen el cinismo de autodenominarse “la organización de los pobres en México”.

Aquí en Baja California Sur pretenden seguir lucrando con la necesidad de los más pobres, su objetivo es hacerse de terrenos en La Paz (ya tienen secuestrada la colonia La Pasión) y Los Cabos por lo que exigen al gobierno, y en particular al Instituto de Vivienda, cientos de terrenos y viviendas. Con lista en mano, esta organización realiza manifestaciones en palacio de gobierno y a las afueras del instituto exigiendo respuesta a sus demandas.

Dicen pensar en los más pobres y necesitados pero, según uno de los manifestantes que prefirió guardar el anonimato, la organización les cobra entre cien y quinientos pesos por reunión para ser considerados en la repartición de los supuestos terrenos.

Antorcha Campesina opera bajo el esquema de presión y chantaje, eso ya es bien conocido, las autoridades del gobierno de Baja California Sur los han atendido y explicado la situación que priva en materia de vivienda donde existen solicitudes de muchos años, por lo que es prácticamente imposible que se presenten con listas y exijan que se les entregue cientos de terrenos para que ellos los repartan a discreción, eso ya se acabó y la debacle de esa organización que no junta más de 20 manifestantes ha quedado al descubierto.

Sería una pena que las autoridades cedieran ante una organización cuyo modus operandi es el chantaje y la presión para conservar su negocio lucrativo, para continuar viviendo de los más necesitados.

Ya veremos que sucede, es mi opinión, al tiempo…

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