POR ARIEL VILCHIS

La Secretaría de Educación Pública del Estado anunció el 17 de marzo en una circular que el regreso a clases presenciales con aforo al 100% sería un hecho esta semana. La máxima autoridad en educación en la entidad sostiene que, en materia de salud, hay condiciones, no hay riesgo por el Covid-19 y cuentan con la guía práctica para el regreso responsable a clases para concluir el ciclo escolar.

Me parece que el regreso a clases presenciales al 100% a las escuelas, tras más de dos años de cierre por la pandemia, es un paso clave para la continuidad de la educación y la recuperación de aprendizajes, quienes tenemos hijos en edad escolar sabemos que es necesario y urgente.

Regresar a clases con el aforo a su máxima capacidad es posible en estos tiempos ante la baja en el número de contagios; sin embargo, las condiciones en las que lo ha planteado la SEP no son posibles y, para citar un ejemplo, han marcado en sus protocolos que la distancia en el aula de clases debe ser de un metro entre alumnos, lo cual es prácticamente imposible por las dimensiones de los salones.

Si bien es cierto que otras situaciones pueden afectar el regreso a clases presenciales a 100% de aforo -como los eternos problemas de falta de agua en los planteles, que no sirvan los baños o no cuenten con alumbrado esos casos deben ser los menos y por supuesto deben ser atendidos de manera pronta por las autoridades de educación y las autoridades de los planteles. No hay pretexto.

Hasta el momento más de ochenta y seis mil alumnos de educación básica han regresado a las aulas y, sin embargo, no se ha logrado llegar a un regreso total. Las mismas escuelas (directores y maestros) han puesto trabas para que se cumpla el objetivo y en esos casos deberá la autoridad (SEP) hacer valer lo que se instruyó en el comunicado firmado por la secretaria Alicia Meza la semana pasada.

El regreso anunciado de clases con un aforo en 100% deberá darse en los próximos días, ya no debe dilatarse  y dependerá en gran medida de la confianza y colaboración de la comunidad escolar – estudiantes, docentes, personal de apoyo y padres de familia- no debe desalentarse desde los centros educativos.

Aprovechar la tregua que la pandemia nos ha dado en las últimas semanas es un momento oportuno, por un mejor aprendizaje, convivencia y un sano desarrollo para nuestros niños. Repito, no hay pretexto. Mucho menos por parte de los maestros. Así las cosas, ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…

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