Al contarse entre los depredadores tope, los tiburones desempeñan un papel sumamente trascendente dentro del ecosistema marino, al mantener un equilibrio de especies en la cadena trófica, al igual que sirven como un indicador de la salud oceánica.

            Esto lo dio conocer el Dr. Mario Jaime Rivera, catedrático de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) en el área de Ciencias Marinas y Costeras, en una plática que sostuvo en un ciclo de videoconferencias que actualmente lleva a cabo la casa de estudios, para abordar diferentes problemáticas sociales y ambientales.

            De acuerdo con el investigador, hasta el año 2020 se tienen registrados nueve órdenes de 34 familias, 107 géneros y 478 especies de tiburones en el planeta. En México, la biodiversidad de tiburones es del 19% respecto del total, con 59 especies que habitan en sus aguas.

            Ya en el caso particular de Baja California Sur, señala que se han registrado 94 especies de elasmobranquios, de las cuales 54 son de tiburones, agrupados en 18 familias; y 40 de rayas, agrupadas en 13.

            El científico explica que si bien muchos tiburones son depredadores tope, es decir, que están en la cima de la pirámide alimenticia, también los hay mesodepredadores, o sea que se ubican en un rango medio de un nivel trófico.

            De esta manera, un tiburón grande puede alimentarse de una foca, pero una foca de mayor tamaño puede alimentarse de un tiburón pequeño”, revela el investigador al hablar de la complejidad que existe en las redes marinas.

            Eso sí, hizo hincapié en que cualquier desequilibrio puede provocar un efecto en la red y dispersarse de manera muy veloz a través de la misma, causando serios daños al ecosistema marino, de allí la importancia de hacer conciencia y generar estrategias de conservación.

            En torno a los tiburones, dijo que lamentablemente la captura incidental representa una de las principales causas de disminución de sus poblaciones, además que, en nuestro país, particularmente en la zona del Golfo de México, 50% de la producción de especies de importancia comercial de la pesca artesanal está integrada por organismos inmaduros.

            “Se va pescando cada vez más afuera. Desde una perspectiva demográfica, las especies con tallas máximas, coeficientes de crecimiento lento, baja fecundidad y gran talla de madurez son particularmente vulnerables a la pesca, expuso el Dr. Jaime Rivera.

            Reveló que de las 478 especies conocidas, se cuentan a 49 como vulnerables, 14 amenazadas y 10 en peligro de extinción, lo que significa que el 14% de todas las especies de tiburones está en alguna categoría de riesgo.

            En el tema particular de la pesca incidental, el catedrático universitario sugiere estudiar las características operacionales, entre ellas si las redes o artes que se utilizan tienen algún método de escape para la especie que se desea proteger, el ancho de malla o incluso número de anzuelo.

Asimismo, el atender de manera adecuada la postcaptura, como ya lo han hecho ciertas flotas atuneras para no afectar a delfines o tortugas marinas. “Lo mismo puede hacerse respecto a los tiburones, utilizando, por ejemplo, rampas especiales para deslizarlos al mar, entre otras técnicas”, acotó.

En cuanto a la importancia de conservar los tiburones, el investigador refirió que diversas organizaciones relacionadas con el tema han argumentado su trascendencia ecológica, vulnerabilidad a la que están expuestos a la sobrepesca, además de su relevancia para el sector ecoturístico.

Incluso, mencionó que ya hay países donde se ha prohibido la pesca total de tiburones, como el caso de la República de Palaos, que en 2009 se convirtió en un santuario de estas especies, prohibiendo toda pesca en sus aguas territoriales.