POR ARIEL VILCHIS

La semana que termina deja en luto a  los medios de comunicación y a quienes ejercemos la libertad de expresión con el asesinato de dos comunicadores, Abraham Mendoza Mendoza, periodista y locutor en Michoacán y Ricardo Domínguez López, director de InfoGuaymas en Sonora.

Estos hechos hacen reflexionar que, mientras en México la democracia electoral avanza, otros sectores como la Prensa caminan a paso más lento en el ejercicio libre, democrático y  condiciones de seguridad para un óptimo desarrollo. Lo descrito en el párrafo anterior es una muestra inequívoca de ello.

Lo preocupante es que no son casos aislados, tan solo en el 2020 en México se registró el mayor número de ejecuciones de periodistas, alcanzando la cifra de 19.

De ahí la importancia de un estudio difundido hace unas semanas, Indicadores de Desarrollo Mediático en México, elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). El informe pretende dar un marco para evaluar el desarrollo de los medios de comunicación y su papel para fortalecer la libertad de expresión, el acceso a la información pública, la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos.

Sin embargo sus datos no son nada alentadores.

El informe muestra datos que no sorprenden en los hechos, pero ponerle siempre números y estadísticas es lo que nos debe preocupar:

En México, apenas una de cada cinco personas que se dedica al periodismo considera que hemos ido ganando la batalla contra la corrupción, el  94 por ciento acepta que se ha autocensurado por temor a las represalias que pudiera sufrir por lo publicado.

96.7% considera que el periodismo se ejerce con riesgo y más delicado todavía, el 99.5 por ciento cree que es objeto de espionaje por parte de autoridades y grupos del crimen organizado.

Si a todo lo anterior le sumamos las condiciones laborales, la falta de protección de las autoridades, la falta de capacitación por parte de las empresas de medios de comunicación y la casi inexistente capacitación para ejercer de manera óptima el periodismo,  entonces caemos en cuenta por qué México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

En tiempos de cambio, de alternancia en el poder público en Baja California Sur, interesante será analizar la relación del nuevo gobierno y los medios de comunicación. De eso ya daremos cuenta. Es mi opinión, al tiempo…

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