POR ARIEL VILCHIS

Armida Castro ha construido su proyecto paso a paso, desde encabezar la administración del gobierno municipal de Los Cabos con buenos resultados hasta la lucha de sus derechos políticos y su defensa por la violencia política en razón de género que enfrentó por parte de la cúpula de su ex partido Morena. Todo eso la tiene hoy como la virtual candidata a la gubernatura por el Partido Verde Ecologista de México en BCS.

La congruencia de la alcaldesa con licencia del municipio de Los Cabos ha estado presente en cada uno de sus movimientos en busca de su objetivo. Leal a su proyecto nacional -tal y como lo ha expresado en cada uno de sus discursos-, defensora del ideal que representa la 4ta transformación, pero sobre todo con valor para enfrentar a la cúpula de un partido que en Baja California Sur se presenta como antidemocrático, como lo demuestran hasta ahora los procesos internos para seleccionar a sus candidatos.

De manera que no debería sorprender el camino que ha emprendido Armida Castro, un camino que el propio líder moral de morena sugirió hace algunos años cuando afirmó que “si morena se corrompe, renuncio”. Lo que lleva a pensar que la inquebrantable voluntad de Armida Castro por convertirse en candidata y buscar la gubernatura del estado no es por capricho sino un derecho ganado y por supuesto que cuenta con el aval de quien encabeza el movimiento autollamado 4ta. transformación en el país.

Incluso, podríamos estar presenciando la conformación del verdadero proyecto lopezobradorista en Baja California Sur con la candidatura a la gubernatura de Armida Castro postulada por uno de los partidos que ha refrendado su apoyo al presidente López Obrador, como lo es el PVEM. Ante la caída estrepitosa de morena en las preferencias electorales por sus prácticas antidemocráticas en la elección interna de sus candidatos, la soberbia sobrada de sus líderes, la división entre sus filas y falta de operación política, mantienen en vilo una desbandada de ese partido hacia otras fuerzas políticas del estado.

En ese escenario político se mueve Armida Castro, coordinadora estatal del Partido Verde Ecologista de México, quien no pierde el tiempo ni se desgasta y, por el contrario, trabaja desde ya en conformar estructuras, en el fortalecimiento de un proyecto de puertas abiertas al que sin duda le aporta visión y liderazgo.

Aún queda camino por recorrer, pero lo logrado por Armida Castro en las últimas semanas la posiciona como férrea defensora y luchadora de los derechos políticos de las mujeres, actuando de manera responsable para acortar la brecha de desigualdad de la participación de las mujeres en los procesos electorales, siendo su propia historia fuente de motivación. Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…

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