FOTO BURÓ

POR ARIEL VILCHIS

Donde no hay sorpresa no hay sorprendidos. Eso fue lo que ocurrió en la designación del candidato a la alcaldía de Los Cabos por la alianza Partido del Trabajo y el Movimiento de regeneración nacional. De tal forma que Oscar Leggs será el abanderado producto de un proceso electivo que dejó mas dudas que respuestas, aun cuando fue resultado de una encuesta realizada por el PT. Tan cuchareada estaba la dichosa encuesta que Leggs, desde muy temprano el día de ayer, ya se daba ganador aun cuando los resultados se presentaron por la tarde.

La imposición del profesor prófugo del gis y del pizarrón como candidato de la alianza morena-pt, disfrazada de ejercicio democrático, no da buenas señales pues difícilmente se podrá construir la unidad interna de las izquierdas en Los Cabos. De hecho, es tal el desaseo que quizá estemos viendo el principio de la caída de un proyecto nacido para perder.

Y es que, si tomamos en cuenta que en el sinuoso camino para imponer a Oscar Leggs como candidato a la alcaldía de Los Cabos Morena y el PT tuvieron que dejar fuera las aspiraciones de reelección de la alcaldesa Armida Castro Guzmán y el trabajo de tierra que desde hace años ha venido haciendo el doctor Ernesto Ibarra Montoya, en lugar de sentirse un ambiente ganador o triunfal se puede apreciar la sombra oscura de la derrota.

No puede tomarse de otra manera; la alcaldesa tiene su peso específico y no solamente en el municipio de Los Cabos sino en toda la geografía estatal que le permitió en algún momento aspirar a la candidatura a la gubernatura y el doctor Ibarra Montoya cuenta con una gran estructura que le da la confianza para sentenciar en sus redes sociales, después de conocer el resultado de la supuesta encuesta, “Ya sabíamos de la traición. Tranquilos, nos vemos el 6 de junio”.

De que habrá rompimiento es casi seguro. No tienen la visión ni mucho menos la intención de construir la unidad de las izquierdas y mucho menos sumar a sus actores políticos. La decisión de los partidos Morena y PT finalmente traiciona a sus propios militantes y eventualmente traicionará también a los ciudadanos de Los Cabos porque para gobernar se requiere de talento, de conocimiento y no solamente ser popular.

La soberbia y el triunfalismo sobrado no son buenos consejeros en política, hoy precisamente están llenos de ello en el cuarto de guerra del ex delegado de Cabos San Lucas Oscar Leggs que llega a la candidatura a la alcaldía sin mas mérito que ser el designado, el elegido para seguir siendo marioneta de quienes verdaderamente toman las decisiones al interior del autodenominado grupo Los Cabos. Pese a todo y aun con toda la algarabía pareciera más la celebración de un proyecto “Nacido para Perder”, nomás que aun no se dan cuenta. Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…

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