POR ARIEL VILCHIS

Es evidente que en todos los partidos políticos sus cuadros y militantes se encuentran en una etapa de trabajo interno en busca de concretar aspiraciones personales a algún cargo de elección popular, de los que estarán en juego en el próximo proceso electoral.

En el caso de Morena y quienes aspiran a la gubernatura del estado, muy particularmente el caso del ex delegado de programas para el bienestar y maestro jubilado Víctor Castro Cosío, ya sin máscaras (nunca ha dejado de andar en campaña aprovechando eso de informar y supervisar programas en todo el estado) le disputa la candidatura al actual alcalde de La Paz. Situación que habrán de definir con una encuesta, método favorito de ese partido político.

En tanto se da el resultado de la encuesta y en morena deciden quién será su candidato, será interesante saber cuál es el proyecto que impulsa el izquierdista Víctor Castro. Ante un proceso electoral que se vislumbra polarizado en la visión de hacer gobierno, resulta de suma importancia conocer cómo se pretende enfrentar los problemas que aquejan a la sociedad sudcaliforniana.

De tal suerte que sería relevante saber si el puro pa´ delante no resulta puro retroceso de lo que se ha logrado en la entidad en materia de empleo, crecimiento y desarrollo sobre todo en temas como el turismo, principal motor de nuestro estado.

Lo anterior viene a relación porque Víctor el puchas Castro ha dejado muy en claro su posición sumisa ante las decisiones del gobierno federal sin importar que con algunas de ellas se afecte a los sudcalifornianos. Ha guardado silencio cómplice ante la serie de decisiones que en materia presupuestal han afectado a la entidad. Temas sensibles como la salud y la falta de medicamentos, en materia de generación de energía y las plantas de la CFE que contaminan diariamente nuestras ciudades o la eliminación de algunos fideicomisos que dejan desprotegidos algunos sectores como la pesca, la educación o el turismo.

El argumento del ex delegado, que repite como merolico, es que ahora el recurso se aplica de manera directa, sin intermediarios. Sin dar mayor información, sin transparencia, sin control. Solo porque así es la línea del gobierno federal.

Por eso es importante lo que diga y cómo lo diga, ya que Víctor Castro no debe engañar a los sudcalifornianos en aras de su aspiración personal. Ya no puede esconderse en el manto protector del funcionario público ni en los discursos histriónicos ya que, si habla de corrupción, deberá primero hablar de la corrupción que se vive en la llamada 4t (Manuel Bartlet, Ana Guevara, Lomelí) claro que quizá de eso no diga ni PIO. Si habla de planes de gobierno sería impensable que quiera gobernar a base de repartir becas o quitar programas, impensable. Baja California Sur merece mucho más.

Quienes conocen al maestro jubilado -no de ahora, sino de años- saben que Víctor Castro es mezquino, no sabe hacer equipo fuera de su séquito de seguidores los cuales son los mismos de los tiempos de luchas magisteriales -redituables en viajes de placer a San Diego y Cuba- solo ve por intereses personales y no tiene idea de cómo gobernar.

Por supuesto que, en el proceso interno de selección de candidatos de morena, Víctor Castro está en su legítimo derecho de suspirar por la candidatura a la gubernatura, de ahí a que lo logre es otra cosa. Por lo pronto debe ser claro en su discurso, claro en su propuesta y no engañar al pueblo sudcaliforniano. La fórmula que utiliza la 4t en el país (destrucción de instituciones, reparto indiscriminado de recursos públicos que no son otra cosa que dinero de los contribuyentes) no es para nada lo que se ocupa en Baja California Sur donde la mejor política social es la creación de empleos formales y bien remunerados. Ya veremos qué sucede, es mi opinión al tiempo…

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