Por Alejandro Barañano

De una u otra manera hemos observado en alguna película, o bien en la relatoría de algún libro, como los malagradecidos y traidores son detestados después de haber consumado sus vilezas.

Como referencia a lo anterior podríamos tomar a Judas Iscariote, como el más famoso de todos los desagradecidos y traidores que se marcan en los pasajes de la historia, esto por delatar a Jesús con un beso para señalarlo y con ello poder apresarlo los romanos a cambio de sus ya famosas 30 monedas de oro.

Todo esto viene a colación porque  ante los ojos de propios y extraños, el todavía delegado municipal de Cabo San Lucas, o sea Oscar Leggs Castro, se muestra como ruin desagradecido y un despreciable traidor, pues le voltea la espalda a todos aquellos que en su momento le ayudaron  a llegar al cargo que hoy en día ostenta.

Y es que cuando un acto de traición se comete –tal y como está sucediendo con el susodicho de Oscar Leggs Castro– las consecuencias pueden llegar a ser devastadoras, pues tarde que temprano se termina pagando las infamias, ya que por regla general, el pérfido suele hacerlo por esas metafóricas 30 monedas que recibe solo para sostener su posición de poder y control.

De acuerdo con lo que se cuenta en el pasaje bíblico, cuando Judas Iscariote comprendió la traición que había cometido en contra de Jesús quiso devolver las 30 monedas a los sacerdotes, y viendo que ya no había vuelta atrás, entonces corrió a quitarse la vida ahorcándose de un árbol.

Pero el caso de Oscar Leggs Castro es totalmente diferente, pues a pesar de las pruebas contundentes que existen en su contra, el tipo carece de humildad, modestia y vergüenza, aunado a que su soberbia es tan pero tan grande que lo ciega ante la triste realidad con que se envuelve por andar tanto con sirios como con troyanos.

Tal parece que para el todavía delegado municipal de Cabo San Lucas el honor y honrar la palabra son algo así como especies en vías de extinción, ya que a pesar de que ha traicionado a quienes creyeron en su persona ha saldio sonriente de los atolladeros en que se ha metido sin pena alguna, y esto tal vez sea porque no ha amortizado hasta el momento por sus actos de traición y falta de lealtad en que ha incurrido.

Pero parece ser que la suerte le está cambiando a quien asegura que será candidato a un puesto de elección popular en la elección del 2021, pues en la actualidad el todavía delegado municipal de Cabo San Lucas tendrá que atender una demanda en el Juzgado Segundo Civil -Expediente 231/2020- por la falta de pago de un adeudo de 2 millones de pesos que de buena fe le otorgó un empresario.

Tan es cierto esto, que días atrás los leguleyos del ahora demandante acudieron a las oficinas de la Delegación Municipal de Cabo San Lucas, donde un actuario del Juzgado Segundo Civil embargó parte del salario de Oscar Leggs Castro para de alguna manera abonar a la deuda millonaria que sostiene, misma que está registrada mediante pagarés que fueron exhibidos al momento de presentar la querella ante la autoridad.

Lo peor de todo este  caso, es que la actual legislación electoral establece que todo servidor público que aspire a ocupar un cargo de elección popular tiene que retirarse del que ostenta con varios meses de anticipación, por lo que si el todavía delegado municipal de Cabo San Lucas quiere buscar como dice un cargo de elección popular en junio del 2021, pues tendrá que levantarse del mullido sillón en que reposa y obvio, pues menos podrá costear el empréstito que le hizo el empresario.

Por eso a muchos les está quedando por demás claro que el malagradecido de Oscar Leggs Castro siempre se olvida la mano que lo ayudó a salir de donde se encontraba, por lo que la miseria que ahora lo acompaña quizás  le aclare la memoria y se dé cuenta del tremendo vericueto en que está metido; por lo que mientras quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .