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POR ARIEL VILCHIS

“La población general no sabe lo que está ocurriendo, y ni siquiera sabe que no lo sabe”. Noam Chosky

Todos somos inocentes hasta que la autoridad competente pruebe lo contrario. Tal presunción de inocencia está consagrada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y sin embargo vivimos tiempos en  que los juicios mediáticos están por encima de un proceso judicial y más que nada estos juicios mediáticos  se promueven como herramientas políticas que como actos de justicia.

En un país con tremenda desigualdad, injusticia y corrupción nada sería mejor para los mexicanos que saber que se están combatiendo esos males que tanto aquejan a nuestra nación. Sin embargo hasta ahora todo ha sido un circo mediático que se difunde y promueve desde las mañaneras acostumbradas por el ejecutivo federal, que ha llevado al terreno de litigar en medios, más que otra cosa, el tema de una presunta culpabilidad de funcionarios del anterior sexenio.

Estoy seguro que enjuiciar al expresidente Enrique Peña Nieto o al ex secretario de hacienda Luis Videgaray sería oxígeno puro para el gobierno federal que intenta desesperadamente desviar la atención de la falta de resultados (el desempleo, la inseguridad y el mal manejo de la economía no se pueden ocultar), pero sobre todo de la terrible estrategia de salud para enfrentar el coronavirus que tiene hoy a México al borde de los 60 mil muertos, que en palabras del vocero  Hugo López Gatell, “Sería el escenario más catastrófico en el país”. Ya estamos ahí y eso que no hay para cuándo se detengan los contagios ni disminuya el número de decesos.

Enjuiciar a los corruptos le daría mucho gusto a los mexicanos, al menos veríamos que se cumple una de las promesas de campaña, pero lo único que hemos visto es que se ha llevado al tema mediático algo que las autoridades saben que será prácticamente imposible de juzgar -como es el caso de los presuntos sobornos de la empresa constructora Odebrecht para la aprobación de la reforma energética y  no digamos de  dinero para la campaña  electoral del 2012- ya que esos delitos, en caso de comprobarse, SIMPLE Y SENCILLAMENTE YA PREESCRIBIERON SEGÚN EL CÓDIGO PENAL FEDERAL.

La carta que le queda al gobierno federal es quizá la de acusar a sus antecesores de Delincuencia Organizada y sin embargo, teniendo a un testigo colaborador como es Emilio Lozoya ex Director de Pemex en el sexenio de Peña Nieto, no han acusado a nadie e incluso la Fiscalía General aplazó la investigación 6 meses para reunir pruebas y definir si acusa o no a Emilio Lozoya. Mientras tanto el juicio mediático sigue su curso con tal de que el show continúe, al fin y al cabo al pueblo pan y circo, esa no falla.

Aquí en la entidad, en lo local, también se promueven los falsos juicios, se señala como si se tuviera la verdad o las pruebas, se condena sobre todo en redes sociales por parte de grupos políticos que han llegado a su tope en crecimiento y que en las últimas encuestas  los números ya no les dan. Desde el ala dura del partido Morena se han dado a la tarea de fustigar al gobierno local con tal de mantener una hegemonía que ya perdieron, primeramente al interior de su partido y por supuesto con la ciudadanía. Abrazan el circo mediático y a la sazón del discurso promovido desde las mañaneras pretenden salpicar a donde sea con tal de tener un salvavidas que los mantenga a flote y los haga llegar al menos al proceso interno de su partido en busca de la tan ansiada candidatura a la gubernatura. Así andan los seguidores de Víctor Castro, qué importa la legalidad si lo que se busca es presencia mediática. Del cumplimiento de metas en Becas, de transparencia en el manejo de programas federales y la entrega de pensiones a adultos mayores luego  hablamos. Ya pronto habrá pruebas del incumplimiento en todas las mediciones, no queremos hacer un circo mediático. Es mi opinión, al tiempo…

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