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POR ARIEL VILCHIS

Tenía que ser en un campo de béisbol, el deporte favorito del Presidente Andrés Manuel López Obrador, no era día de juego del llamado “Rey de los Deportes”, pero el presidente fue el único que hizo “blanqueada” ayer domingo al lanzar la pelota sin recibir carrera, allá en Cabo San Lucas en la Unidad Deportiva “Profesor Leonardo Gastelum”, ante un público reclamante, exigente, y plural que, se le entregó de lleno al pelotero tabasqueño con aplausos, saludos, y muchas selfis.

El tema de la reunión convocada por el Gobierno de México, y el Gobierno del Estado, la implementación en la delegación municipal de Cabo San Lucas del programa de mejoramiento urbano para 15 ciudades turísticas del país, en las que se invertirán 8 mil millones de pesos, un mejoramiento urbano que iniciará en ese destino turístico internacional sudcaliforniano, donde será la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano -SEDATU- quien apruebe los planes de inversión y le transfiera los recursos a las instancias ejecutoras, sean estas el Ayuntamiento de Los Cabos o el Gobierno Estatal.

AMLO llegó a La Paz procedente de Hermosillo, así que hizo un viaje por carretera de al menos dos horas, y en cuya Suburban -eso parecía la camioneta de las gráficas- pudieron platicar con el Presidente López Obrador el Gobernador Carlos Mendoza Davis, el Profesor Víctor Castro Cosío y quizás el Profesor Omar Castro quién conducía la camioneta, este último un detalle de confianza del tabasqueño que no pasó desapercibido. Incluso la fotografía del presidente Andrés Manuel con los propietarios del “Toro Güero” donde solo aparece el Profe Víctor, son indicadores aun para los que no lo quieran creer que el hombre de confianza del presidente de México en Baja California Sur se llama Víctor Manuel y se apellida Castro Cosío.

El Gobernador Carlos Mendoza Davis estuvo muy a la altura de una circunstancia incómoda producto de un griterío orquestado en su contra, al cuidar la figura presidencial ahí presente como materia primaria de lo que ahí se anunciaría. Lo hizo no enganchándose con los agravios, ni suspendiendo la lectura de su discurso como señal de derrota, ni entrando en una discusión estéril con los reclamantes, simplemente mantuvo el equilibrio interior para dar muestras de que es un gobernante con la madurez necesaria para ejercer el poder.

La alcaldesa Armida Castro Guzmán estaba complacida con las inversiones ahí anunciadas: Mil millones de pesos para una planta desalinizadora que resolverá el grave problema de abasto de agua en Cabo San Lucas, y algo así como 700 millones del programa de mejoramiento urbano. Recursos federales que no son poca cosa y cuya aplicación casi supervisará directamente el presidente López Obrador, quien da seguimiento puntual a los programas del Gobierno de México que tienen un impacto directo en la vida cotidiana de las personas de escasos recursos.

El Profe Víctor Castro Cosío mantuvo un perfil discreto durante el evento, siempre un paso atrás de su jefe y amigo el presidente AMLO. No necesita protagonizar, ni tampoco andársele atravesando al tabasqueño. Está más que ubicado y estimado por el que despacha en Palacio Nacional, y digamos que el Profe Víctor sacó bien esta visita presidencial, aun con todos los sinsabores, le cumplió bien al presidente de todos los mexicanos.  Es mi opinión, al tiempo…

Por cierto, para rematar, el presidente se pronunció con un rotundo no a la minería toxica en BCS, una excelente noticia para los sudcalifornianos.

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