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El día primero de enero del 2019 se inicia un cobro inmoral a los turistas extranjeros que visitan nuestro estado de Baja California Sur. Ese cobro fue maquillado por los diputados de la pasada legislatura panista como un acto de patriotismo, en el cual quitan $350 a los turistas extranjeros que hacen uso de la infraestructura del estado sin aportar a su mantenimiento. Lo que verdad hicieron fue quitarle $350 a los prestadores de servicios en el estado, se lo quitaron a el mesero, el taxista, la cocinera, la vendedora de artesanías y recuerdos; esos $350 se podrían haber gastado directamente con los sudcalifornianos pero el gobierno decidió interferir y quitárselo a las manos al pueblo.

El gobierno debe de dejar de ser un tercer interesado en los acuerdos y tratos que se realizan entre individuos porque su interferencia encarece todos los productos y servicios, en este caso particular se incrementará el costo de visitar nuestro estado y en unos años se tendrá que hacer el balance sobre los beneficios que trajo el gravar la estancia de turistas extranjeros los cuales este año llegaron a cinco millones. Si queremos que prospere la economía familiar y somos un estado turístico debemos volver más accesible la estancia para los turistas y no encarecerla ¿por qué los gobiernos tienen la idea de que las actividades productivas se estimulan poniéndoles impuestos? Al contrario los encarece y los vuelve inaccesibles.

Ojala la actual legislatura recapacite la decisión de avalar el gravar a los turistas extranjeros y abran los ojos para darse cuenta que no afectan al extranjero sino al sudcaliforniano de a pie que vive del turismo. De concretarse ese cobro el estado de Baja California Sur recaudará $1,750,000,000 al año dinero que debe de ser transparente en su uso y enfocarlo en mejorar la apariencia del estados para poder retribuir lo que ciudadanos y turistas están perdiendo a manos de un gobierno intervencionista y poco preocupado por el bienestar económico de los trabajadores del sector turístico.