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Por Alejandro Barañano

Definitivamente la comparecencia de Héctor Jiménez Márquez ante el pleno del Congreso del Estado no fue un día de campo, pues no fue uno, ni dos, ni tres sino siete los legisladores que de manera frontal y sin disimulo le cuestionaron sobre su supuesta responsabilidad de ofrecer a la niñez y jóvenes sudcalifornianos una educación de mediana calidad.

La primera parte del show la dio quien alguna vez fue taquero allá por el rumbo de Cuajimalpa, esto al destacar ante los diputados presentes que la administración estatal ha dado un impulso prioritario al sector educativo, y para ello se ha hecho una inversión histórica superior a los 771 millones de pesos, lo que a decir del titular de la Secretaría de Educación Pública permitió contar con una infraestructura suficiente para alcanzar la cobertura universal en los niveles básico y medio superior.

Luego comenzó a ofrecer cifras alegres mencionando que bajo su gestión se ha impulsado el programa de construcción de techumbres, mediante el cual hasta el mes de agosto pasado se habían concluido 121 acciones de ese tipo en planteles de preescolar, primaria y secundaria de los cinco municipios de la entidad, y que se contemplaba que para el próximo mes de diciembre se cumpliría la meta de que todas las escuelas de nivel básico cuenten con al menos un espacio de sombra.

Y así siguió con su trillado parloteo sobre la política encaminada a ofrecer un piso parejo para todos los estudiantes, sobre el abatimiento en la deserción escolar, sobre las estrategias del Programa de Becas de Transporte; etc, etc, etc, esto entre otras chuladas más que se aventó al hacer uso de la voz en la máxima tribuna del Congreso del Estado.

Pero de repente las cosas comenzaron a tomar otros derroteros, pues hubo particularidades que no dejaron nada convencidos ni a los diputados ni a las diputadas, y el primero en poner acordes – no propiamente musicales- fue el legislador Esteban Ojeda al soltarle a raja tabla lo relativo a las observaciones existentes que la Auditoría Superior de la Federación le estableció al titular de la SEP en la entidad, esto por varios cientos de millones de pesos que hasta la fecha no se han corregido y que en la presentación narrada no tuvo respuesta satisfactoria por parte de Héctor Jiménez Márquez.

Lo bueno del asunto se puso en la ronda de preguntas y respuestas, donde los legisladores interrogaron al ex taquero de Cuajimalpa sobre la Reforma Educativa, sobre el cierre de los albergues escolares, así como también acerca de la planeación educativa y la construcción de infraestructura para prestar el servicio de una mejor forma, sobre todo en los municipios de La Paz y Los Cabos, lugares en donde al inicio de cada ciclo escolar la demanda se espacios en secundaria y bachillerato se ve rebasada.

El primero en la caja de bateo fue el Diputado Homero González Medrano, quien le reclamó que los alumnos preparatorianos en las comunidades de San José del Cabo y Cabo San, año con año se quedan sin ingresar a la escuela, esto mientras que Héctor Jiménez Márquez comenzaba a sorber agua del vaso que tenía al lado para aligerar el mal momento que estaba por vivir.

Otro más que le puso el cascabel al gato fue el Diputado Carlos José Van Wormer Ruiz, quien abiertamente le inquirió al titular de la SEP acerca del cierre de los albergues escolares en la zona sur del Municipio de La Paz, y también sobre las deficiencias con las que trabaja el sistema de telesecundaria en esos lugares, pero sobre todo por la carente infraestructura que existe en el sector educativo de la zona rural, y otra vez Héctor Jiménez Márquez le dio tragos al vaso con agua quedando enmudecido por completo.

Cuando ya jalaba aire por la boca – por decirlo manera coloquial- vino la Diputada Milena Quiroga y le sorrajó directo y sin aspavientos que era necesario que al momento de construir un nuevo fraccionamiento se debe tener claridad cómo se trabajará en materia educativa, puesto que en ocasiones este tipo de nacientes desarrollos carecen de espacio para los educandos debido a la falta de planeación y coordinación entre autoridades y constructores. ¿Y qué creen? Que Héctor Jiménez Márquez seguía empinándose el vaso con agua sin decir esta boca es mía.

Luego llegó el turno de la Diputada Elizabeth Rocha, quien habló sobre la necesidad que el Colegio de Bachilleres y otros subsistemas educativos deberían dedicar mayor recurso a lo docente y no a lo administrativo, dado que en el caso concreto del COBACH la relación actualmente es de 65 por ciento para ser ejercido en oficinas y tan solo el 35 por ciento restante en lo que concierne a lo didáctico.

Pero faltaba lo mejor por venir, y ya para cerrar con boche de oro la legisladora emanada del Movimiento de Regeneración Nacional, María Petra Juárez Maceda, sacudió literalmente al titular de la Secretaría de Educación Pública al cuestionarlo abiertamente sobre las acusaciones que obran en su contra por el asunto aquel del nepotismo, esto tras integrar a su hijo al Servicio Profesional Docente, y pues no le quedó otra a Héctor Jiménez Márquez más que armarse de valor dejando el vaso con agua a un lado, y asegurando que el cargo que le asignó a su vástago no era una plaza sino de un interinato, cuyo sueldo quincenal rondaba en alrededor de los 4 mil 087 pesos y no de los 48 mil pesos como se difundió a través de las redes sociales. Luego otra ingestión al vaso con agua y hasta ahí su defensa mediática. No más, no menos.

Por eso al inicio de esta entrega señalábamos que la comparecencia de Héctor Jiménez Márquez ante los diputados locales no fue propiamente un día de campo, pues no fue uno, ni dos, ni tres sino siete los diputados que de manera frontal y sin tapujos le cuestionaron sobre su supuesta responsabilidad de ofrecer a la niñez y a los jóvenes sudcalifornianos una educación de calidad, pero como esto va para largo, mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .