Buró político 21-11

POR ARIEL VILCHIS

Si habláramos de un real trabajo partidista apegado a lo que marcan los estatutos, alejado de falsos protagonismos, seguramente no hablaríamos de la actual dirigencia del PRI estatal que aún encabeza Gabriela Cisneros Ruiz. De lo anterior no tiene nada,  ni trabajo partidista ni protagonismo político en la entidad.

Sumido en una profunda crisis, el PRI de Baja California Sur que mal liderea Cisneros Ruiz, como casa de naipes no soporta los vientos de crítica y al menor señalamiento de su pésimo actuar se derrumba en vez de afrontar su responsabilidad.

Responsabilidad que tiene que ver con la transparencia y rendición de cuentas, responsabilidad con la militancia en un real ejercicio de autocrítica para reconocer lo que llevó al priismo a terminar en tercera fuerza política estatal, responsabilidad para mantener cohesión con la clase política, la que es leal al partido y no anda buscando nuevas trincheras a donde migrar o proyectos de otros colores a cuales apoyar.

 El descontento de los priistas hacia su dirigencia ha sido manifiesto, no lo han ocultado. El llamado de atención a quien debe guiar al priismo por el camino de la reconstrucción parece tener oídos sordos y ojos obnubilados. Quizá el llanto de magdalena con el que suele reaccionar Gabriela Cisneros cuando  se le critica no la deja ver más allá de su nariz.  No es con lágrimas como se resolverán los problemas de un diezmado PRI.

Derrumbarse en llanto no resolverá los graves problemas financieros que aquejan al PRI y que en algún momento enfrentará Cisneros Ruiz; con lloriqueos no se disiparán las demandas laborales interpuestas por sus trabajadores a causa de falta de pago. Llorando en cada reunión priista en la que se le critique, señale y cuestione no la llevará a absolutamente ningún lado.

Lo que sí es de risa, es que Cisneros Ruiz espante con el petate del muerto, vanagloriándose de hacer recorridos por la geografía estatal (por supuesto financiada por su marido el delegado de INFONAVIT) con visitas a comités municipales que por su falta de oficio político son casi inexistentes. Con edificios abandonados como en el municipio de LORETO, o con estructuras partidistas tan fracturadas como en MULEGÉ donde más temprano que tarde parte de la dirigencia municipal renunciará al PRI para sumarse a otra fuerza política.

Envalentonada  por la reciente recontratación de su operador estrella Raúl Antonio Ortega Salgado (El chorizo power), quien ya había dejado a su suerte a Gabriela Ruz Cisneros por no verle mucho futuro, arremete contra quien osa señalar las carencias de su dirigencia, manteniendo por el momento al PRI y a su militancia entre lágrimas y risa. Veremos cuánto tiempo logra mantenerse en el puesto, sobre todo porque en unos días su partido será oposición a nivel nacional. Esa será otra historia. Es mi opinión, al tiempo…