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POR ARIEL VILCHIS

Aun no terminan de recuperarse de la estruendosa derrota propinada por los electores en julio pasado. Aun no terminan de entender que, según sus propios análisis internos,  la culpa de su debacle son los malos gobiernos emanados de sus filas con altos índices de corrupción y su lejanía con la ciudadanía. Y sin embargo, los priistas son capaces de continuar flagelándose.

 Tal pareciera que la consigna del grupo que mal dirige las riendas del PRI en Baja California Sur es desaparecerlo, socavarlo,  borrarlo del mapa electoral. La CROC, desde que se hizo de la franquicia tricolor colocando a su marioneta Gabriela Cisneros Ruiz al frente, generó una serie de compromisos que iban desde la manutención del partido hasta posibles victorias electorales, situación que hasta ahora no ha ocurrido yendo de fracaso en fracaso.

Ahora, en un momento en el que el líder croquista  Isaías González Cuevas, jefe de la mafia que controla el PRI en la entidad, debería mandar el mensaje de reconstrucción interna, de trabajo partidista encaminado a su fortalecimiento acercándose a la gente, ocurre todo lo contrario dándole la estocada al moribundo PRI.

 Y es que ¿de qué otra forma se puede dar lectura política a lo realizado por su empleado Esteban Vargas, dirigente de la CROC estatal, al apoyar abiertamente a un no priista en un proceso de elección ciudadana en la delegación de Cabo San Lucas? El  apoyo manifiesto de las huestes croquistas en el municipio de Los Cabos por la aspirante Gabriela Montoya (ex candidata a diputada local del partido del trabajo) el pasado lunes no deja duda de la traición al PRI con la que suelen actuar los lideres croquistas en tiempos de vacas flacas.

Rememorar en este espacio la historia de felonías de Isaías González y Esteban Vargas como priistas-croquistas  sería motivo de otra entrega de Buró Político, datan de más de una década de jugar  a las traiciones en un perder para ganar en cada proceso electoral, por eso lo realizado por Esteban Vargas el pasado lunes no es nuevo ni causa sorpresa, la única diferencia en este momento es que ellos controlan sin mayores contratiempos a la autómata dirigente del PRI estatal Gabriela Cisneros, por lo que los priistas pierden voz, representatividad, liderazgo y por supuesto oportunidades de trabajar para recuperarse electoralmente en un futuro inmediato.

Con el enemigo en casa ¿qué les espera a los priistas?  Ciegos, sordos, mudos al no contar con un liderazgo real en la dirigencia estatal que se sobaja a las ocurrencias de sus patrones croquistas ¿qué harán los verdaderos priistas para recuperar su partido?

La peor tragedia del PRI  sigue siendo la estupidez con la que se conducen quienes lo dirigen en aras de ambiciones personales. Ya veremos en qué termina la tragicomedia, es mi opinión, al tiempo…

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