POR ARIEL VILCHIS

Esta semana el partido Verde fue protagonista de hechos que marcan su vida interna. 

Por un lado, está el deslinde que hicieron en torno a las “corcholatas” locales a la gubernatura de Baja California Sur. En un golpe de autoridad frenaron el entusiasmo desmedido de algunos cuadros que se ven en la boleta electoral del 2027. 

Y es que las declaraciones de legisladores y el ruido en redes sociales no son postura oficial. Con esto, la dirigencia de Andrés Liceaga Gómez busca evitar el desgaste prematuro de la marca y, sobre todo, mandar una señal clara a sus aliados: nadie se manda solo. La institucionalidad se impone sobre el carisma individual.

De tal manera que en el partido Verde por un lado  «apagan el fuego» de las aspiraciones adelantadas y por el otro ponen en marcha la operación política fina. La entrega de nombramientos a coordinadores distritales en La Paz, Comondú, Loreto y Mulegé, así como las carteras municipales clave, revela la verdadera prioridad del partido: territorio sobre discursos. 

De los nombramientos otorgados por la dirigencia Verde en BCS destaca la del Dip.  Erick Iván Agúndez Cervantes que fue nombrado Coordinador en el municipio de La Paz,  una posición estratégica con un mensaje implícito. Y es que podríamos pensar que esta nominación coloca al diputado local como la carta fuerte del PVEM en la capital del estado. 

 De esta manera, la dirigencia que encabeza Andrés Liceaga fortalece su estructura en coordinaciones estratégicas de cara a la definición de sus  posibles candidatos. Con ello marca los tiempos en la toma de decisiones,  a la vez que también  proyecta a los cuadros con los que puede competir en el próximo proceso electoral. 

Ya veremos qué sucede, es mi opinión. Al tiempo…