
POR ARIEL VILCHIS
En Morena tienen proyectos para la gubernatura que van desde lo serio hasta el chiste que se cuenta solo. Y es que dentro de los cuadros que aspiran a ser gobernador o gobernadora de BCS hay proyectos que están basados en la experiencia, en trayectoria de gobierno y partidista, pero también los hay como el café chirrio: sin color, sin aroma y sin sabor. Están ahí porque el que respira, aspira pero nomás.
Tal es el caso del ex alcalde de La Paz Rubén Muñoz Álvarez que, después de su penoso paso por el ayuntamiento paceño, se fue a jugar a las ligas legislativas en busca de fuero. Hasta de operador electoral en Nuevo León anduvo, donde por cierto no rindió buenas cuentas.
Ahora regresa al terruño con nuevos bríos, haciendo campaña desde los puestos de café o en el jardín de algún vecino que le abre la puerta de su casa. Busca la candidatura a la gubernatura, o al menos es lo que dice.
No obstante, el caballo negro no tiene estructura, no es bien visto en Morena y aún lo persiguen los negativos que dejó en su paso por el gobierno municipal de La Paz —donde el tema de Punta Norte sigue vigente—.
Aun con todo lo anterior, el vendedor de espejitos pretende acomodarse en el próximo proceso electoral en alguna candidatura, la que sea, con tal de no seguir fuera del presupuesto. Sin embargo, eso de muy poco le suma a Morena y al movimiento pues no juega en la misma cancha de quienes hoy ejercen el poder en BCS.
De tal manera que el proyecto de Rubén Muñoz da la talla del café chirrio: no huele, no sabe y no tiene color, por más que quieran pintarlo de negro.
Ya veremos qué sucede, es mi opinión. Al tiempo…