
POR ARIEL VILCHIS
Hay noticias que merecen un análisis preciso, lejos de la polarización, de la intriga fácil, del comentario superficial. Los resultados del tercer trimestre de 2025 sobre el crecimiento económico de Baja California Sur es sin duda una noticia de esas.
Según el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), la entidad registró un avance del 4.3% en el periodo julio-septiembre. En un escenario donde entidades con mayor peso industrial suelen llevarse los reflectores, nuestro estado ha logrado superar a economías tan diversas como las de Colima, San Luis Potosí o Tamaulipas.
Lo que estos números revelan no es solo una racha de buena suerte, sino la consolidación de un modelo que parece estar encontrando su ritmo. Este dinamismo no es fruto de la casualidad, hay factores clave que explican por qué Baja California Sur se encuentra en un buen momento.
La coordinación entre el gobierno del estado que encabeza el prof. Víctor Manuel Castro Cosío y la iniciativa privada ha permitido que el flujo de inversiones no se detenga, creando un ecosistema de confianza.
Por otro lado, si bien el turismo es el motor indiscutible, el fortalecimiento del comercio y de los servicios ha dotado a la economía local de una resiliencia necesaria para enfrentar los retos globales.
Por último está la constancia. Un crecimiento acumulado del 2.9% de enero a septiembre de 2025 confirma que no estamos ante un «pico» aislado, sino ante una tendencia sólida y ascendente.
Este crecimiento no es solo una estadística, se traduce en bienestar, en mayores oportunidades para los sudcalifornianos y para la gente que viene de fuera buscando un mejor lugar para vivir. Y así es, ya que el gobierno del estado aprovecha este crecimiento y lo traduce en empleos dignos y en una prosperidad que no olvida la sustentabilidad de sus recursos naturales.
Baja California Sur está demostrando que se puede ser competitivo sin perder la esencia. Mantener este ritmo con una visión incluyente y responsable es, quizás, la tarea más compleja de la segunda mitad del sexenio, pero las bases presentadas esta semana sugieren que el camino trazado es el correcto.
Los sudcalifornianos merecemos buenas noticias económicas y este crecimiento, de la mano de políticas públicas diseñadas para abatir las causas de la pobreza y la desigualdad, nos obliga a reconocer un éxito de gestión que beneficia a todos.
El verdadero triunfo de estos indicadores radica en que la inversión ya no se ve como una concesión sino como una herramienta de desarrollo regional que busca, en última instancia, cerrar la brecha de desigualdad en Baja California Sur.
Ya veremos qué sucede, es mi opinión. Al tiempo…